Tras la ejecución de los tres católicos, obispo indonesio llama a la calma

PALU, viernes, 22 septiembre 2006 (ZENIT.org).- El obispo de Atambua ha pedido no dejar espacio a la venganza, después de la ejecución de tres católicos, condenados a muerte en un proceso plagado de dudas, en la provincia indonesia de East Nusa Tenggara (NTT).

Share this Entry

La Santa Sede ha calificado el fusilamiento como una «una noticia sumamente triste y dolorosa».

Tras la ejecución de Fabianus Tibo, de 60 años, Marinus Riwu, de 48, y Dominggus da Silva, de 42, manifestantes se echaron a las calles y, en la ciudad de Atambua, de mayoría católica, entraron en la cárcel y liberaron a 200 presos. Asaltaron también con piedras la casa y la oficina del Fiscal local.

Para calmar a las tensas manifestaciones de protesta intervino personalmente el obispo de Atambua, monseñor Anton Pain Ratu, lanzando un llamamiento a la calma.

El obispo de Palu, ciudad de la ejecución, monseñor Joseph Suwatan, pidió a los fieles que garantizaran el orden público.

Robert, hijo de Tibo, dijo a la muchedumbre enfurecida: «Mi padre, antes de morir, pidió que no vengaran su muerte, dijo que teníamos que perdonar».

Al conocer la noticia del fusilamiento, el padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, reconoció que era «sumamente triste y dolorosa».

«Cada vez que se aplica una pena capital, supone un fracaso para la humanidad», añadió.

Los tres católicos fueron condenados por su supuesta implicación en la muerte, hace seis años, de 200 musulmanes en el contexto del enfrentamiento interreligioso que ensangrentó las islas indonesias Célebes.

En su conjunto, los sangrientos enfrentamientos de Poso –1998 a 2001– entre cristianos y musulmanes costaron la vida a más de dos mil personas.

Condenados desde el año 2000 Benedicto XVI había intervenido ante el presidente de Indonesia solicitando un gesto de clemencia a favor de los tres condenados a la pena capital.

Según informa AsiaNews.it, el proceso que les ha llevado a la pena capital ha estado viciado de procedimientos ilegales, como testimonios no escuchados y pruebas no aceptadas por los tribunales».

Igualmente se denunció muchas veces que la vía judicial se recorría marcada por intimidaciones a gran escala de extremistas islámicos

Indonesia es el mayor país musulmán del mundo: el 90% de sus 245 millones de habitantes pertenece a tal credo.

Share this Entry

ZENIT Staff

Apoye a ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación