El turismo puede propiciar un auténtico desarrollo humano, asegura un mensaje pontificio

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 26 septiembre 2006 (ZENIT.org).- El turismo puede propiciar un auténtico desarrollo humano, considera un mensaje pontificio enviado con motivo de la Jornada Mundial del Turismo, que se celebrará este miércoles, 27 de septiembre.

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El mensaje fue enviado en nombre de Benedicto XVI por el cardenal Angelo Sodano, cuando todavía era secretario de Estado, el 8 de septiembre, una semana antes de ser sustituido por el cardenal Tarcisio Bertone.

La misiva alienta la reflexión en esta Jornada pues, según reconoce, «el turismo tiene que ver sobre todo con el ser humano».

«El enriquecimiento que el turismo puede producir no debe ser, por tanto, meramente económico o material», indicó.

De hecho, asegura, «el turismo puede propiciar un auténtico desarrollo humano y social gracias a la oportunidad siempre mayor que ofrece de compartir bienes, de realizar fecundos intercambios culturales, de admirar la belleza de la naturaleza y del arte y de encontrarse con mentalidades, tradiciones y religiones diversas».

«Viajar enriquece el espíritu del hombre cuando éste se pone en movimiento para descubrir cosas nuevas, cuando se ve impulsado a conocer las repuestas que otras personas han dado a los grandes interrogantes de la existencia», indica el mensaje.

El turismo, añade, «puede expresar, sobre todo en nuestra época, la dimensión fundamental de la persona humana que es la de crecer en el conocimiento y la de experimentar cómo el hombre es portador de civilización y de bien».

Por este motivo el mensaje pide a los Estados, a las asociaciones de operadores turísticos, a las instituciones universitarias y culturales y a los sindicatos del sector que «promuevan la formación de personas competentes en este ámbito y ofrezcan una atención adecuada a los turistas».

Es importante, subraya, «llevar a cabo una labor persuasiva de educación en los valores del turismo para que las personas, las comunidades y los bienes naturales y culturales de los lugares de destinación turística sean salvaguardados».

«Solamente así el turismo y el tiempo libre, como nuevos areópagos, llegarán a ser fuente de verdadero enriquecimiento humano para todos, sin excluir a aquellos que por su origen natural o socio cultural se encuentran en una condición de desventaja», concluye.

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ZENIT Staff

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