Corea: La cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, eje de oración en el límite Norte-Sur

Llevada en peregrinación por jóvenes coreanos

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SEÚL, lunes, 5 marzo 2007 (ZENIT.org).- Durante la peregrinación de la cruz de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Corea, jóvenes del país han vivido un momento de oración en el límite con el Norte, rogando por la reconciliación, el perdón y la paz de su nación.

Se ha hecho eco de este «evento muy intenso y significativo» la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos, a través de su órgano informativo «Fides».

Jóvenes, sacerdotes, religiosos y algunos militares participaron en el momento de oración, durante el que se dijo: «Que la cruz de Cristo sea el puente que une las dos Coreas y ayude a superar los muros y las barreras que dividen los corazones de los hombres».

Más de un centenar de jóvenes llevaron la cruz hasta el «Puente de la libertad», próximo al río Imjingak, lugar histórico de la Guerra de Corea, cerca del área fronteriza.

Procedentes de las distintas diócesis coreanas, los jóvenes vivieron el encuentro con gran conmoción, destaca la agencia del dicasterio misionero.

Oraron por la reunificación del país y posteriormente rezaron el Santo Rosario portando la cruz en procesión hasta la «zona desmilitarizada» entre las dos Coreas.

«Con este encuentro –reconocieron los participantes- hemos comprendido con mayor profundidad nuestro papel, el de los jóvenes: promover la unidad difundiendo el espíritu de la cruz».

La peregrinación de la cruz de la JMJ está atrayendo a gran cantidad de jóvenes católicos, así como a no católicos –confirma «Fides»-, que se acercan a las celebraciones previstas en diversos puntos donde este itinerario hace parada.

Rumbo a la ciudad australiana de Sydney –anfitriona de la JMJ en 2008-, la cruz que presidirá el gran encuentro mundial de jóvenes con el Papa proseguirá su recorrido por Filipinas y Timor Este, así como por islas del Pacífico.

Aún se encuentran formalmente en estado de guerra Corea del Norte y Corea del Sur, tras el armisticio firmado después del choque de 1950 a 1953, el cual marcó la división de la península por el paralelo 38.

La población de Corea del Norte –en torno a los 23 millones de personas- padece una gran carestía y falta de libertad religiosa; Corea del Sur tiene alrededor de 48 millones de habitantes.

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ZENIT Staff

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