Ayudar a la gente a buscar «buenas películas» es una «tarea evangélica fecunda»

Según el cardenal Rouco

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MADRID, miércoles, 21 marzo 2007 (ZENIT.orgVeritas).- El arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco, dijo que llevar a la gente a ver «buenas películas», y ayudarles a encontrar dónde puedan verlas es «una tarea evangélica fecunda».

El cardenal Rouco presidió este martes la entrega de Premios Alfa y Omega de Cine 2006, que tuvo lugar en la Universidad CEU San Pablo, un acto en el que intervinieron también el director del Departamento de Cine de la Conferencia Episcopal Española, Juan Orellana; y el director del Semanario Alfa y Omega, Miguel Ángel Velasco.

El purpurado bromeó diciendo que aprovechando que «hay mucha gente que va a Misa», se podría hacer «propaganda de las buenas películas» en las parroquias, y a lo mejor esto ayudaría a que se hicieran «mejores films» y estimulaba a los distribuidores y productores a hacer buenas películas, porque «las buenas películas se venden mejor que las malas».

En este contexto, el cardenal dijo que era «una buena señal», que «El gran silencio», una película «larga» según su expresión, sea «un gran éxito».

Para el arzobispo de Madrid, este film «nos coloca en el centro mismo de la experiencia de Dios». En este sentido, destacó que lo religioso no se reduce a una «variación de la subjetividad» sino que es más bien la respuesta a una verdad.

Asimismo, destacó que Dios haya sido acogido de una u otra forma en el resto de películas premiadas y afirmó que «el lenguaje del cine es extraordinariamente rico en posibilidades expresivas: te absorbe, te mete dentro de lo que está pasando, te mete dentro de la gran cuestión del hombre, de modo que éste no puede menos que sentirse inquietado».

El cardenal comentó el título con el que se ha resumido el eje de las películas premiadas en esta edición, «Un grito hacia Dios», afirmando que se trata de «la correspondencia entre la verdad más profunda del hombre y Dios revelado».

Finalmente, se alegró de que el lenguaje predominante de Benedicto XVI en su magisterio (relación fe-razón, hombre-Dios), «resuene y pueda percibirse en estas películas».

Por su parte, Orellana dijo que estos premios son sólo una muestra de que «la Iglesia disfruta con el cine, y lo premia» y calificó el 2006 como «un año especialmente rico en películas portentosas», muchas de las cuales sin ser confesionales, sí son religiosas en cuanto «hablan del grito inscrito en el corazón del hombre que clama por la verdad y la belleza».

Por último, el director de Alfa y Omega, dijo que aunque estos premios no tenían la «farándula de los Goya», ni el «glamour de los Oscar», se caracterizaban por mirar «al corazón del hombre, a la inteligencia creadora y al servicio al bien común».

En este contexto, distinguió entre los «negociantes» y los «creadores y artistas» del cine y se lamentó de que en esta edición haya brillado «por su ausencia el cine español».

Los Premios Alfa y Omega 2006 de cine han sido para «Copying Beethoven» (mejor película y mejor actor principal); «Babel» (mejor director y mejor banda sonora); «Crash» (mejor guión original); «Orgullo y Prejuicio» (mejor guión adaptado); «The Queen» (mejor actriz); En la cuerda floja (mejor actriz de reparto); «Sophie Scholl» (mejor película con valores sociales y mejor actor de reparto); «Cars» (mejor película para niños); «El ilusionista» (mejor fotografía); «El gran silencio» (mejor película de temática religiosa); y «El noveno día» (mejor drama histórico).

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ZENIT Staff

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