George Weigel: «Los cristianos saben cómo acabará la historia del mundo»

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Intervención en el Congreso Católicos y Vida Pública

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MADRID, viernes, 16 noviembre 2007 (ZENIT.orgVeritas).- El escritor y teólogo George Weigel destacó esta mañana la ventaja que la fe da a los cristianos para relativizar los problemas sociales y políticos y enfrentarse al futuro con la virtud de la esperanza que les asegura el triunfo del Señor de la Historia.

Basándose en la situación de los cristianos en el mundo que describía la «Carta a Diogneto», Weigel dijo que «los cristianos confían en Cristo y no en sus propias fuerzas» y subrayó que «la esperanza se construye sobre la fe y no sobre el cálculo de probabilidades».

Presentó esta reflexión en la conferencia «Laicidad y Laicismo en la sociedad democrática» con la que se inauguró el IX Congreso Católicos y Vida Pública.

El encuentro está dedicado este año al tema «Dios en la vida pública: La propuesta cristiana». Se celebra hasta el próximo domingo 18 en la Universidad CEU San Pablo de Madrid.

«Los cristianos viven en el tiempo, pero adelantados a su tiempo, saben que el Señor de la Historia se encarga de la Historia, y saben cómo acabará la historia del mundo, que culminará en aquélla ciudad sin lágrimas, junto al Señor», explicó Weigel.

Desde este conocimiento, subrayó, el cristiano adquiere una perspectiva especial también sobre la política. Con el teólogo Von Baltasar, dijo que «el cristiano tiene el valor de afirmar el presente porque Dios lo ha afirmado».

Y con otras palabras añadió que «la tierra debe responder al cielo de la misma forma que el cielo ha respondido a la tierra». El escritor insistió en que si el mundo ha sido «transformado por la Palabra, un discípulo de Cristo no puede odiar el mundo».

Siguiendo el argumento de su conferencia, Weigel dijo que la perspectiva cristiana «sugiere algo sobre la forma que debe tomar la política» y aunque subrayó que «la Iglesia no tiene una agenda política», sí debe reivindicar su lugar en el mundo.

En este sentido, defendió que la Iglesia necesita un espacio y debe pedir al Estado un espacio para que «la Iglesia pueda comportarse como Iglesia, para que pueda ser Ella misma».

Asimismo, sostuvo que la «comunidad política no es la única comunidad a la que los ciudadanos deben ser leales, aunque añadió que «en una sociedad bien ordenada no existe contradicción entre las obligaciones como ciudadanos y como discípulos del Señor».

Finalmente, Weigel pidió –haciéndose eco de la solicitud de la Iglesia–, «que el mundo considere la posibilidad de la Redención que reside en Cristo», una propuesta que ha resultado especialmente costosa en el siglo XX, como evidencia el hecho de haberse convertido en el siglo con más mártires de la historia del cristianismo.

«La existencia de Cristo y de su Resurrección es lo que la Iglesia pide a los políticos que tengan en consideración», enfatizó.

Weigel advirtió que «un mundo que no quiere asumir la posibilidad de la Redención» asume el riesgo de las amenazas para la democracia, porque «sin la Verdad, se crea un entorno en el que los ciudadanos no saben justificar la preeminencia de la democracia sobre otras formas de ordenación civil.

En este contexto, añadió que si bien el Credo de la fe «no contiene un plano para la política, da una mejor idea de la dignidad y la libertad del hombre. La Iglesia que defiende el Credo –matizó- está más capacitada que los escépticos para defender los derechos de todos. La Iglesia que cree en la verdad, está más capacitada para defender la democracia ante los radicalismos»

Finalmente, Weigel dijo que «lo primero que la Iglesia pide al mundo es que defienda el derecho a la libertad religiosa, porque la Iglesia no puede ser la Iglesia en un Estado coercitivo».

«La defensa de la libertad religiosa no es la defensa de unos intereses institucionales» sino «el reconocimiento de que cada hombre dispone de su propio espacio interior que no puede invadir ningún gobierno».

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ZENIT Staff

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