HONG KONG, miércoles 2 de julio de 2008 (ZENIT.org) El cardenal Joseph Zen, arzobispo de Hong Kong, ha propuesto, en su última carta pastoral, una reflexión sobre la “teología del cuerpo” y la familia, contenida en las cartas de San Pablo.



El motivo de unir ambos argumentos es que la archidiócesis celebra contemporáneamente el Año Paulino y el Año de la Familia.



La propuesta del cardenal Zen es la de “iluminar los desafíos que afrontan las familias en la sociedad china”. “Dado que las relaciones sexuales prematrimoniales, la convivencia y los matrimonios 'de prueba' están convirtiéndose en algo cada vez más aceptable a nivel social, los conceptos tradicionales de amor y sexo son cada vez más vagos”.



El purpurado ha lamentado el hecho de que los católicos locales “se encuentren con muchos problemas matrimoniales y familiares en Hong Kong”, y señala que la situación actual de los católicos “había sido ya descrita por Pablo en la carta a los Romanos: 'Me complazco en la ley de Dios, pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”



Por esto, el cardenal Zen, en esta carta difundida el pasado domingo, las cartas de Pablo “están entre los tesoros de que la Iglesia dispone para afrontar este problema”.



El purpurado ha recordado las palabras de san Pablo: “”¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si uno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo, y este templo sois vosotros”.



La diócesis de Hong Kong había designado el 2007-2008 como “Año de la Familia” – en el que el 2008 está centrado en la virtud de la castidad- antes de que Benedicto XVI anunciara la apertura del Año Paulino.



El cardenal Zen subrayó que su archidiócesis “ha lanzado el Año de la Familia porque la visión de la sociedad de Hong Kong sobre el matrimonio y la familia se opone frecuentemente al plan de Dios”.



Al unirse ambas celebraciones, el purpurado explica que las enseñanzas de san Pablo “pueden ayudarnos a especificar mejor el objetivo y darnos empuje para conseguirlo”.



El cardenal Zen fue uno de los prelados presentes en la apertura del Año Paulino en la Basílica de San Pablo Extramuros, en Roma.