Los obispos europeos propondrán una “respuesta ética” ante el cambio climático

Los cristianos deben promover “estilos de vida moderados”

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BRUSELAS, jueves 13 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- La postura de los cristianos ante el cambio climático, es uno de los temas que aborda la Comisión de representantes de las Conferencias Episcopales de Europa (COMECE), durante la Asamblea Plenaria de Otoño que se celebra hasta mañana en Bruselas.

Los prelados tienen previsto estudiar el informe «Visión cristiana sobre el cambio climático», que ha sido elaborado por un grupo de expertos nombrado por la propia COMECE el pasado mes de enero, y presidido por el antiguo comisionado de la Unión Europea, Franz Fischler.

Este informe subraya que el cambio climático supone un «gran desafío para la humanidad», al que hay que responder desde «planteamientos éticos», y especialmente dos: la justicia intergeneracional y la solidaridad hacia los países del sur del mundo.

Durante la presentación de este informe, el pasado 24 de octubre, sus responsables afirmaron que «es necesario reconocer que la lucha contra el cambio de clima es ante todo un problema de ethos público. Será difícil de solucionar sin desafiar ciertos modos de organizar la sociedad, sin preguntarnos sobre nuestro modo de convivencia y nuestro sistema de valores».Según el informe, esta reflexión ética «podría estar basada en la teología cristiana», y especialmente en los valores y los principios de la enseñanza social de la Iglesia – la justicia global, la preferencia por los más débiles, la subsidiariedad y la responsabilidad hacia el bien común».

Pero ante todo, subrayan los autores, el cambio climático «es ante todo un problema de justicia intra e inter generacional», de cara a los países en vías de desarrollo y las futuras generaciones, que serán quienes tengan que afrontar el problema.

El cambio de clima «es sólo un síntoma de un modo de vivir insostenible, de modos de producción y modelos de consumo que no se sostendrán en el futuro», añade el informe.

En este sentido, Europa tiene una «especial responsabilidad» en combatir el cambio climático, dada su capacidad tecnológica y financiera y su experiencia en acciones de cooperación. Y también una especial responsabilidad por parte de los cristianos.

El informe reclama que se propongan «modos de vivir basados en la moderación voluntaria». «La Iglesia católica y todos los cristianos son los mejor preparados para proponer un cambio en la forma de vivir, con propuestas concretas y con sus ejemplo de moderación».

«En las décadas recientes la teología cristiana ha preparado al mundo para una visión renovada de la Creación de Dios y una percepción más afinada sobre el lugar y el papel de género humano», como «administradores de la Creación». Por tanto, la relación de la humanidad con el ambiente «puede ser considerada razonablemente también como un problema moral».

La propuesta ética cristiana sobre la creación, añade el informe, debe basarse en «el respeto de la dignidad humana», la «visión global de la justicia social», la «subsidiariedad», la «solidaridad» y la «sostenibilidad», así como el «principio de precaución» ante conductas de las que no haya seguridad de que no generen daños indeseados.

Por Inma Álvarez

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ZENIT Staff

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