"Irak necesita a sus cristianos", asegura un arzobispo

Propone a los que han emprendido el éxodo regresar en Navidad

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 4 diciembre 2008 (ZENIT.org).- El arzobispo caldeo de Kirkuk, en Irak, monseñor Louis Sako ha exigido que los iraquíes hagan «todo lo posible para permitir que los cristianos puedan vivir en paz y serenidad». Y a los cristianos que han emprendido el éxodo les invita a regresar a su tierra en Navidad.

El prelado, en una entrevista concedida el pasado miércoles a «L’Osservatore Romano», asegura que son bienvenidas las expresiones de la Unión Europea y de otros países disponibles para alojar refugiados iraquíes pertenecientes a minorías étnicas, pero «a nosotros nos interesa que los cristianos se queden aquí».

El arzobispo recuerda que el ofrecimiento de la Unión Europea hace que miles de personas puedan «recibir atención médica y asistencia ofrecida por los países europeos…», pero manifestó su preocupación de que su país «quede vacío y debilitado, sin una presencia milenaria como la cristiana».

«Irak es un mosaico de culturas, de religiones, de diferentes etnias. Estas diversidades deben continuar conviviendo», aseguró el prelado, afirmando que el perdón, la paz y la acogida han sido puntos clave de la historia de su país.


Dice también que con el compromiso de otras naciones, su país podría salir de la «fase crítica» en la que se encuentra: «Las visitas, los congresos, las cumbres, todo sirve a la causa iraquí. También la Iglesia podrá desempeñar un papel determinante para recuperar el equilibrio en el país».

El arzobispo habla de los aspectos positivos y negativos del retiro de las tropas de Estados Unidos en su país: «Si Estados Unidos se va ahora, Irak corre el riesgo de hundirse en el abismo», porque podría «explotar una guerra civil», ya que el país todavía está dividido interiormente.

«Se debe, en cambio dialogar y proyectar de manera civil el futuro del país», propuso, indicando que «la violencia no resuelve el problema sino que lo complica cada vez más».

El papel de la Iglesia consiste en «buscar ayudar al Gobierno y al parlamento iraquí y reorientar a la población ayudando a olvidar el pasado»

Navidad en Irak

En vísperas de la Navidad, monseñor  Louis Sako confiesa que su ciudad espera el retorno de los cristianos que han tenido que tomar el camino del éxodo.

«¿Qué mejor momento para reunirnos y estar todos juntos esperando el nacimiento del Niño Jesús?», se pregunta.

Indicó que a mediados de diciembre en el arzobispado se realizará una jornada de oración y reflexión junto a miembros de otras religiones.

«Pediremos a Jesús que nos ayude a vivir juntos, a dialogar y a preservar a Kirkuk  e Irak de la violencia».

El prelado concluye diciendo que para devolver la estabilidad a Irak, la Iglesia debe ser protagonista

«Diálogo y paz son las únicas armas en nuestro proceso –reconoce–. Es verdad, hay profundas divisiones que marcan todavía a Irak y el peligro de una guerra civil. Si el país se abandona a sí mismo el problema podría ser serio pero confiamos en el Señor y en el buen sentido de la gente».

Por Carmen Elena Villa

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ZENIT Staff

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