No existe un modelo político ideal, asegura el Papa

Al recibir a once nuevos embajadores ante la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 18 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI aseguró este jueves que no existe un modelo político ideal, algo que ayuda a caer en la ideología y la demagogia.

Así lo explicó este jueves en el discurso que dirigió a once nuevos embajadores acreditados ante la Santa Sede, con quienes reflexionó sobre los desafíos de la justicia social.

Los embajadores representan a Malawi, Suecia, Sierra Leona, Islandia, Luxemburgo, Madagascar, Belice, Túnez; Kazajistán; Bahrein e Islas Fiyi.

«La diversidad de vuestra procedencia me lleva a dar gracias a Dios por su amor creador y por la multiplicidad de sus dones, que no cesan de sorprender a la humanidad. Es una enseñanza», constató en un discurso conjunto que dirigió a los diplomáticos en francés.

«A veces la diversidad da miedo –reconoció–, por eso no hay que maravillarse si el ser humano prefiere la monotonía de la uniformidad».

Algunos sistemas político-económicos, aseguró el Santo Padre, «atribuyéndose o reivindicando orígenes paganos o religiosos, han afligido a la humanidad durante demasiado tiempo, intentando uniformarla con demagogia y violencia».

«Han reducido y reducen al ser humano a una esclavitud indigna al servicio de una única ideología o de una economía inhumana y pseudo-científica», añadió

«Todos sabemos que no hay un modelo político único, un ideal que hay que realizar absolutamente, y que la filosofía política evoluciona en el tiempo y en su expresión, según se afina la inteligencia humana y con las lecciones que saca de su experiencia política y económica», advirtió.

«Cada pueblo tiene un genio y también ‘sus demonios’ propios. Cada pueblo avanza a través de un alumbramiento, a veces doloroso, hacia un porvenir que desea luminoso».

El Papa confesó su deseo de que «cada pueblo cultive su genio, enriqueciéndolo lo mejor posible para el bien de todos, y que se purifique de sus ‘demonios’, controlándolos hasta transformarlos en valores positivos y creadores de armonía, prosperidad y paz para defender la grandeza de la dignidad humana».

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ZENIT Staff

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