WINDHOEK, viernes, 29 mayo 2009 (ZENIT.org).- Las graves inundaciones en el estado de Namibia, en África del sur, han afectado a 700.000 personas y dejado a 40.000 personas sin techo en aguda necesidad. La Caritas regional se ha activado para atender a los afectados.
 
El río Zambeze aumentó su nivel más de ocho metros tras las intensas lluvias de este mes, inundando el norte del país, informa la página web de Caritas Internacional.
 
La coordinadora de Caritas regional, hermana Aine Hughes, dijo en una reciente visita al área afectada: "La mayoría de las casas y haciendas están construidas con ladrillos de arcilla. Han sido total o parcialmente destruidas con el resultado de que la gente está sin casa o sus casas son ahora inhabitables".

"Algunos tuvieron que abandonar todo con sólo las ropas que llevaban, quedándose en total indigencia. Están viviendo en tiendas y refugios hechos con telas de plástico. No tienen esterillas o colchones".

Hay una urgente necesidad de mantas y ropas de niño, telas de plástico, tabletas de purificación de agua y comida extra para niños. Caritas Namibia se ha ofrecido a facilitar la distribución a través de sus estructuras locales donde muchos voluntarios están ofreciendo sus servicios.

Más de doscientas escuelas han sido cerradas y cien mil niños han tenido que interrumpir sus clases. Los cultivos han sido destruidos, dejando sin cosecha para el próximo invierno, las clínicas se están viendo forzadas a cerrar, dejando a la gente afectada por el VIH en grave riesgo.

Las fuentes de agua limpia para beber y cocinar han sido destruidas o contaminadas. El acceso a los ríos es imposible debido a las inundaciones, de manera que la gente está sometida a graves restricciones de agua. Muchos campos no tienen suficiente agua para beber.

Caritas se propone trabajar con las comunidades afectadas, buscándoles una tierra alta donde reasentarse, ofreciendo capacitación en tecnologías de adaptación, de manera que las nuevas casas puedan resistir mejor las inundaciones y promoviendo una agricultura sostenible.

"El impacto del cambio climático está teniendo más graves efectos sobre las comunidades vulnerables en estas partes del país, que dependen de una agricultura basada en la lluvia y medios de vida de subsistencia. La gente aquí necesita ser capaz de mitigar el impacto del cambio climático donde sea posible y adaptarse a las variaciones del tiempo para asegurar sus medios de vida. Hay también algunas tecnologías sencillas como la introducción del alojamiento usando baldosas de cemento para resistir la lluvia y los daños del agua", dijo la hermana Hughes.
 
Por Nieves San Martín



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