El Papa ve en Belén una estrella de esperanza

Reflexión del padre Caesar Atuire sobre sus palabras y gestos

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BELÉN, miércoles 13 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- La visita de Benedicto XVI a Belén ha tenido un objetivo principal, dar esperanza a su población, explica el padre Caesar Atuire, administrador delegado de la Obra Romana para las Peregrinaciones, institución dependiente de la Santa Sede.

El sacerdote constata que la ciudad en que nació Jesús «ha vivido esta jornada como si fuera el día de navidad», y de hecho, en la misa que el Papa celebró en la Plaza del Pesebre, se pudieron escuchar villancicos.

«Al ver a la gente que está por aquí, al escuchar sus cantos, nos damos cuenta de que hoy el Papa ha traído a esta tierra un mensaje de paz, un mensaje de alegría, para animar a este pueblo que vive con tantas contradicciones», explica el sacerdote que promueve peregrinaciones de todo el mundo a esta tierra.

«El Papa ha recordado lo que dice el Evangelio de San Lucas, es decir, que Jesús sería un signo de contradicción. También hoy la realidad de Belén es un signo de contradicción, pero no puede ser signo de contradicción sin esperanza. Por tanto lo que el Papa ha dicho hoy es que el mensaje de Jesús puede ser una esperanza para la paz y para el futuro de este pueblo», aclara.

El padre Atuire, que acompaña al obispo de Roma en su periplo por Tierra Santa, se ha sentido particularmente tocado por las palabras que el Papa dirigió a todas las personas que han sufrido los últimos bombardeos en Gaza.

«El Santo Padre ha ofrecido su solidaridad para todas las personas que han sido víctimas de este conflicto y, por eso, después de la misa el Santo Padre se detuvo para saludar a una delegación que vino desde Gaza para participar en esta celebración eucarística», recuerda.

En este contexto, además, el sacerdote enmarca la visita papal de esta tarde al campo de refugiados Aida de Belén.

«Los campos de refugiados son un recuerdo del sufrimiento de este pueblo, gente que, a causa del conflicto entre judíos y palestinos, ha llevado a la gente a vivir en campos de refugiados sin ninguna esperanza y sin tierra, porque realmente un pueblo sin tierra es un pueblo desheredado», sigue diciendo.

«Al ir a visitar a este pueblo el Papa les está dando un mensaje de esperanza», una esperanza, aclara, que también pasa por el reconocimiento de los justos derechos del pueblo palestino, explica.

Por este motivo, al ser recibido por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, el Papa pidió trabajar «para llegar a la solución de dos estados y dos naciones», Israel y Palestina.

De este modo, asegura Atuire, «el pueblo de Palestina podrá alcanzar esa soberanía que es necesaria para poder llevar a cabo proyectos de desarrollo, justicia y de paz para todo el pueblo de este territorio».

Por Mercedes de la Torre

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ZENIT Staff

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