El episcopado peruano reunido ante la tumba de san Pablo

El cardenal Juan Luis Cirpiani recuerda la audacia y valentía del apóstol

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ROMA, martes 19 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- El cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, arzobispo de Lima, recordó en la tarde de este lunes el testimonio de San Pablo «No es que el apóstol alcanzara a Cristo» sino «el apóstol que fue alcanzado por Cristo».

Así lo subrayó durante la homilía en la misa que, junto con los obispos de la Conferencia Episcopal Peruana, concelebró en la basílica San Pablo Extramuros de Roma con motivo del Año Paulino y en el contexto de la visita «ad limina apostolorum», que realizan esta semana los obispos de este país a la ciudad eterna.

A la eucaristía asistieron cientos de miembros de la colonia peruana residente en Roma, entre ellos decenas de religiosos de diferentes comunidades como las Canonesas, Heraldos del Evangelio, Misioneras de Jesús Eterno Sacerdote, misioneras de Jesús Verbo y víctima, Hermandad del Señor de los milagros y la Familia Sodálite.

La visita ad limina apostolorum consiste en un viaje a Roma que los obispos de cada país realizan cada cinco años. Con este motivo, se reúnen con el Santo Padre, visitan todos los dicasterios de la Santa Sede y presentan las iniciativas pastorales de cada diócesis para enmarcarlas en el contexto de la Iglesia universal.

Compartiendo con el pueblo peruano

 Luego de que el coro entonara como entrada el tradicional canto quechua «Apuyaya Jesucristo», el cardenal Cirpiani expresó su emoción por el encuentro que los obispos habían con el Papa Benedicto XVI pocas horas antes en ese mismo día: «emoción que le pedimos hoy al Señor que se haga realidad en nuestra vida», dijo.

Durante la mañana los obispos rezaron frente a la tumba de san Pedro y luego de la eucaristía todos juntos elevaron una oración ante la tumba de san Pablo.

El purpurado recordó el momento de la conversión de san Pablo, en camino a Damasco: «Esa ceguera que hace que Pablo se detenga completamente, no ve nada. Pablo se queda sin vista, se queda sin autonomía», e indicó que luego el apóstol «recobra la vista de Cristo».

Este fue el motivo de «esta peregrinación a la tumba de Pablo, en este latir del corazón junto a Pedro, en esta cercanía con el Papa Benedicto XVI», señaló el Cardenal.

El arzobispo de Lima se refirió también al eco que la conversión de Pablo tien en cada corazón de los creyentes: «Le pedimos al Señor esa conversión interior y que tome propiedad sobre todo lo nuestro».

Recordando la primera carta a los Corintios, el cardenal agregó: «Hemos venido a ser hasta ahora como la basura del mundo. Pueden pensar que no portamos un mensaje muy atractivo, sin embargo prevalece la alegría, ser portadores de la bendición de Dios»

Igualmente recalcó a todos los peruanos allí presentes, las palabras de Benedicto XVI quien los exhortó a «fortalecer los lazos de comunión».

El cardenal concluyó diciendo que «nos ponemos en las manos de nuestra madre Santa María en esta basílica maravillosa de San Pablo Extramuros para pedirle a ese apóstol audaz, valiente que sepamos ser discípulos y misioneros que llevemos la alegría de la Buena Nueva, que Dios nos acompañe en este momento para ser fieles colaboradores del Santo Padre».

Por Carmen Elena Villa

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ZENIT Staff

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