Inmigración hispana, oportunidad para la Iglesia en los Estados Unidos

El periodista John Thavis comenta la propuesta de Carl Anderson

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves 10 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- Cuando los cristianos de América se preparaban para celebrar a su «emperatriz», la Virgen de Guadalupe, este 12 de diciembre, en Roma se ha comentado la creciente presencia hispana en Estados Unidos como una oportunidad para la Iglesia.

Las implicaciones de este fenómeno demográfico y migratorio fueron destacadas por el responsable en Roma de la agencia estadounidense Catholic News Service, John Thavis, al presentar este miércoles el libro de Carl Anderson, caballero supremo de los Caballeros de Colón, «Una civilización del amor» (Librería Editorial Vaticana).

Según la Secretaría de Asuntos Hispanos de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, los hispanos/latinos constituyen más del 35% de todos los católicos en Estados Unidos.

Desde 1960, los hispanos/latinos han contribuido con el 71% del crecimiento de la Iglesia católica en los Estados Unidos y más del 50% de todos los católicos en el país menores de 25 años son de ascendencia hispana/latina. Más de las dos terceras partes (el 68%) de todos los hispanos/latinos en los Estados Unidos (45.5 millones en julio de 2007) se consideran católicos.

Pero lo que es más significativo, se calcula que para el año 2050 la población hispana/latina superará los 102.6 millones.

El desafío de la inmigración

Anderson, quien fue recibido en audiencia este jueves por Benedicto XVI, considera en el capítulo noveno de su libro, que ahora se distribuye en Italia tras haber sido «best seller» en su país, que «la solución de la cuestión de la inmigración es de máxima importancia para la Iglesia católica en este hemisferio y en todo el mundo».

Y añade: «Nunca resolveremos la cuestión de la inmigración si no ponemos remedio a la terrible desigualdad económico entre los Estados Unidos y los países vecinos del sur».

«Se trata de asumir un mayor compromiso, como nación, ante México y los países de América Latina. Los católicos de ambos países tienen que encontrar juntos una solución a los problemas de la pobreza y promover las oportunidades educativas y económicas para los pobres de esas regiones».

«Esta es una responsabilidad especial que corresponde a todos los católicos de los Estados Unidos, especialmente a los líderes en los negocios y finanzas, y no deberíamos esperar a que lleguen las soluciones políticas para asumirnos este compromiso».

Un factor positivo para la Iglesia

En la presentación del libro, que tuvo lugar en la sede de «Radio Vaticano», John Thavis constató que Anderson «invita a los católicos estadounidenses a reflexionar sobre su actitud hacia los inmigrantes procedentes de América Latina, muchos de los cuales son clandestinos».

«Dice que la Iglesia no puede testimoniar el Evangelio, si sus miembros ven a estos inmigrantes con hostilidad –constató el periodista estadounidense–. Se pregunta si la población católica más acomodada ya ha olvidado que la pobreza guió a sus predecesores europeos para venir a los Estados Unidos».

«Y subraya que esta influencia hispánica es, de hecho, un factor positivo para la Iglesia, que puede dar nuevo vigor a parroquias, en lugares en los que la vida parroquial está desapareciendo», añadió Thavis, considerado como uno de los más autorizados corresponsales en Roma. 

«Anderson concluye que el futuro de la Iglesia católica en los Estados Unidos está irrevocablemente ligado al futuro de la comunidad hispánica. Anderson no es el único que reconoce el impacto a largo plazo de la inmigración, pero es interesante que él, que es también un hombre de negocios, no reduce el futuro de la Iglesia a la eficacia de su estrategia de marketing, ni pretende que la Iglesia tiene que volver a inventarse para atraer y conservar a los fieles».

«Por el contrario, ve en la religiosidad del pueblo latinoamericano y en su tradicional cultura de la vida una base sólida para el futuro», subrayó Thavis.

La Jornada Mundial de la Juventud, una cita clave

En declaraciones a ZENIT, Anderson consideró que en el actual contexto continental y global, tiene una particular importancia para la nueva evangelización la Jornada Mundial de la Juventud, que Benedicto XVI ha convocado en Madrid en agosto de 2011.

«Dado que se celebra en España –añade el caballero supremo de los Caballeros de Colón–, suscita un enorme interés en toda América Latina, y por tanto, en la Iglesia en los Estados Unidos».

Por Jesús Colina 

 

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ZENIT Staff

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