Las células madre

Por monseñor Carlos Quintero Arce, arzobispo emérito de Hermosillo (México)

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HERMOSILLO, sábado, 9 de enero de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos un mensaje que ha escrito monseñor Carlos Quintero Arce, arzobispo emérito de Hermosillo (México) sobre las células madre.

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1.- Sobre las células madre hay grandes perspectivas pero también grandes disputas en el campo de las ciencias y de la medicina. Sin duda, los estudios sobre el embrión humano estimularon el interés por este tipo de células y desde 1998 se lograron descubrir los medios técnicos para aislarlas y cultivarlas IN VITRO  [1].

 

Estas células madre obtenidas de un embrión resultaran muy interesantes para los biólogos y la medicina, además son únicas porque proliferan y pueden servir en cualquiera célula del organismo.

 

Sin embargo estas células suscitan problemas éticos y morales porque para poder obtener estas células se debe destruir el embrión, lo que significa destruir una vida. Además crean a los científicos serios problemas por el rechazo que se produce por parte de las defensas inmunitarias del organismo en el momento en que son trasplantadas al paciente.

 

2.- Por el contrario, se ha visto que otras «células madre» pueden ser más eficaces; estas células se llaman «adultas» si se encuentran en las diferentes partes del organismo o también se llaman «umbilicales» se  recogen de la sangre del cordón umbilical.

 

La obtención de estas células no plantean ningún problema de índole ético o moral, además son bien aceptadas por el organismo de los pacientes, sin embargo no tienen proliferación abundante y no pueden aplicarse a todas las célula del organismo, por ese motivo, algunos científicos usan más células embrionarias a pesar de los serios  problemas a los que hemos aludido.

 

Durante el congreso que organizó la Academia pontifica para la Vida, el científico Japonés Shinya Yamanaka anunció que habría logrado reprogramar células de ratoncitos ya diferenciadas para que se convirtieran en células madre indiferenciadas, dotadas de todas  las cualidades de las células embrionarias. El año siguiente, el mismo científico japonés hizo nuevos experimentos de reprogramación celular partiendo de células de piel humana.

 

3.- También el científico investigador Norteamericano James Thompson, llegó a los mismos resultados de reprogramación celular, así podemos decir que estos estudios son «el paso más significativo» de nuestra época.

 

Con respecto a estos descubrimientos recientes, es importante ofrecer una nueva oportunidad a los investigadores y a todos los que nos interesamos por las células madre.

 

La Academia Pontificia para la Vida y la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos, y otras instituciones han organizado el Segundo Congreso Internacional sobre Células Madre Adultas. Esperamos que los resultados de este importante Congreso permitan un progreso ulterior en la investigación científica con células madre. Así, respetando la integridad de la vida humana, seamos capaces de responder con eficacia a la urgente necesidad terapéutica que hoy se nos presenta.

 

[1] El término in vitro es un término en latín que significa en cristal. Se utiliza porque en los primeros experimentos biológicos en los que se realizaban cultivos de tejidos fuera de los organismos vivos de los cuales procedían, se realizaban en contenedores de cristal, tales como tubos de ensayo, probetas o placas de Petri. En la actualidad, el término in vitro se refiere a cualquier procedimiento biológico que se realiza fuera del organismo en el que tendría lugar normalmente, para distinguirlo de un experimento in vivo donde el tejido permanece dentro del organismo vivo en el que normalmente se encuentra. Coloquialmente, a los bebés concebidos a través de FIV se les denomina bebés probeta, refiriéndose a contenedores de cristal o plástico denominados probetas, que se utilizan frecuentemente en los laboratorios de química y biología. Sin embargo, normalmente la fecundación in vitro se realiza en placas planas denominadas placas de Petri; las placas de Petri utilizadas más a menudo están producidas en plástico, sin embargo, el nombre FIV sigue conservándose.

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ZENIT Staff

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