El Papa destaca la necesidad de apoyar la maternidad de manera concreta

En la audiencia de principios de año a los administradores locales de Roma y del Lazio

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 14 de enero de 2011 (ZENIT.org).- Benedicto XVI destacó la necesidad de apoyar la maternidad de una manera concreta, así como de políticas que tengan como objetivo la consolidación y el desarrollo de las familias y estén acompañadas de una adecuada obra educativa.

Lo hizo este viernes al recibir en audiencia en el Vaticano a los administradores de la Región Lazio, del Ayuntamiento y de la Provincia de Roma, con ocasión del tradicional intercambio de felicitaciones por el nuevo año.

“Es necesario apoyar de manera concreta la maternidad, como también garantizar a las mujeres que desarrollan una profesión la posibilidad de conciliar familia y trabajo -declaró-. Demasiadas veces, de hecho, éstas son obligadas necesariamente a elegir entre ambas”.

El Papa indicó que “el desarrollo de políticas adecuadas de ayuda, como también de estructuras destinadas a la infancia, como las guarderías, también los gestionados por familias, puede ayudar a hacer que el hijo no sea visto como un problema, sino como un don y una alegría grande”.

En un sentido más general, el Pontífice afirmó que la familia “debe ser apoyada por políticas orgánicas que no se limiten a proponer soluciones a los problemas contingentes, sino que tengan como objetivo su consolidación y desarrollo y sean acompañadas por una adecuada obra educativa”.

En su discurso, constató que “a veces, por desgracia, suceden graves hechos de violencia y se amplifican algunos aspectos de crisis de la familia, causados por los rápidos cambios sociales y culturales”.

“También el aprobar formas de unión que desnaturalizan la esencia y el fin de la familia, acaba por penalizar a cuantos, no sin esfuerzo, se empeñan en vivir vínculos afectivos estables, jurídicamente garantizados y públicamente reconocidos”, añadió.

“En esta perspectiva -continuó-, la Iglesia mira con favor a todas las iniciativas que buscan educar a los jóvenes a vivir el amor en la lógica del don de sí mismos, con una visión alta y oblativa de la sexualidad”.

Para lograr esta visión, Benedicto XVI señaló la necesidad de “una convergencia educativa entre los diversos componentes de la sociedad, para que el amor humano no se reduzca a un objeto de consumo, sino que pueda ser percibido y vivido como experiencia fundamental que da sentido y finalidad a la existencia”.

Colaboración urgente

El Papa recibió en concreto a la presidenta de la Junta Regional del Lazio, Renata Polverini; al alcalde de Roma, Giovanni Alemanno, y al presidente de la provincia de Roma, Nicola Zingaretti.

En su discurso, señaló la “vocación singular de Roma” como “ejemplo de colaboración fecunda y provechosa entre las instituciones públicas y la comunidad eclesial” y consideró esta colaboración como “particularmente urgente” hoy.

Auspició “que las instituciones públicas sepan ofrecer su apoyo para que los consultores familiares estén en condición de ayudar a las mujeres a superar las causas que pueden llevar a interrumpir el embarazo”.

Apreció “la ley vigente en la Región Lazio que prevé el llamado “cociente familiar» y considera el hijo concebido como un componente de la familia” y auguró “que esta normativa encuentre plena realización”.

Retos

Respecto al envejecimiento de la población, se refirió a los ancianos como a “una gran riqueza para la sociedad”, alertó que “crece el número de quienes están solos y necesitan asistencia médico-sanitaria” e invitó a “promover una cultura que respete la vida hasta su término natural”.

El Papa también se refirió a la “grave y persistente crisis económica” que amenaza “la serenidad de nuestras familias” en los últimos tiempos.

Destacó el trabajo que realizan las parroquias a través de Caritas “para salir al encuentro de estos núcleos familiares aliviando, en cuanto pueden, los malestares y haciendo frente a las exigencias primarias” y mostró su confianza en “que puedan adoptarse procedimientos adecuados, dirigidos a sostener a las familias de renta baja, particularmente las numerosas, penalizadas demasiado a menudo”.

Finalmente, habló de la “grave cuestión del trabajo” y del problema que encuentran numerosos jóvenes que “después de años de preparación no ven salidas laborales y posibilidades de inserción social, y de proyección de futuro”.

“La prolongación de situaciones semejantes causa tensiones sociales, que son aprovechadas por las organizaciones criminales para proponer actividades ilícitas -advirtió-. Es por tanto urgente que, aun en este momento difícil, se hagan todos los esfuerzos por promover políticas ocupacionales, que puedan garantizar un trabajo y una sustentación digna”.

Finalmente, invitó a las autoridades a “encontrar en la Palabra de Dios la fuente de inspiración para vuestra acción política y social, en la “búsqueda del verdadero bien de todos, en el respeto y en la promoción de la dignidad de toda persona».

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ZENIT Staff

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