Presentación del Mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales

Por monseñor Claudio Maria Celli

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 26 de enero de 2011 (ZENIT.org).- Por su interés, reproducimos a continuación el texto de la presentación que monseñor Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, hizo del XLV Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, con el título “Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital”, el pasado lunes 24 de enero en rueda de prensa.

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1. Este mensaje está en la línea de profundización de los Mensajes de los últimos años

-2007- Los niños y los medios de comunicación: un reto para la educación.

-2008- Los medios de comunicación social, dilema entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla.

-2009- Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo, de amistad.

En el 2010, en sintonía con los trabajos del Sínodo de los Obispos, el mensaje (El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra) está estrechamente vinculado con el anuncio de la Palabra y la consiguiente reflexión sobre la exigencia de una verdadera pastoral en el mundo digital.

2. El mensaje de este año comienza con la constatación de un hecho cada vez más evidente: esta sucediendo una verdadera y amplia transformación cultural porque las nuevas tecnologías no sólo están cambiando el modo de comunicarse sino que están transformando la comunicación en sí misma.

Está naciendo “un nuevo modo de aprender y pensar, con oportunidades inéditas de establecer relaciones y de construir comunión”.

3. Viene destacada nuevamente la positividad de cuanto está sucediendo en el ámbito de la comunicación.

El Papa habla de “estupor” frente a la “extraordinaria potencialidad” de la red Internet subrayando que usándola sabiamente puede “contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de una unidad en la que permanece la aspiración más profunda del ser humano”.

4. Analizando el problema surgido de las redes sociales se recuerda que favorecen el nacimiento de nuevas relaciones interpersonales: situaciones que destacan la cuestión de la corrección en la propia actuación además de la autenticidad del propio ser.

5. Las nuevas tecnologías ofrecen a los hombres grandes posibilidades de encuentro, superando los límites del espacio y de la cultura de pertenencia, y crean la posibilidad de dar lugar a nuevas amistades no obstante los riesgos inevitables.

6. Las nuevas posibilidades de relaciones ofrecidas por las tecnologías modernas resaltan como es posible hoy, no sólo un intercambio de información ,sino que permiten la puesta en común de la visión del mundo, de las esperanzas y de los ideales.

Por este motivo incluso el Papa habla de “un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital”, estilo que conduce concretamente a “una forma de comunicación honesta y abierta, responsable y respetuosa con el otro”.

Por tanto el Mensaje subraya con claridad, que en este contexto, comunicar el Evangelio no es sólo insertar documentos declaradamente religiosos en las distintas plataformas, también es “testimoniar con coherencia en el propio perfil digital y en el modo de comunicar, elecciones, preferencias, juicios que sean profundamente coherentes con el Evangelio, aún cuando no se habla explícitamente de ello”.

También en el mundo digital “no se puede anunciar un mensaje sin un testimonio coherente de parte de quien anuncia”.

7. “La verdad que buscamos compartir no basa su valor en su ‘popularidad’ o en las cantidad de atenciones que recibe”. De hecho “la Verdad del Evangelio no es cualquier cosa que pueda ser objeto de consumo, o de uso superficial, sino que es un don que pide una respuesta libre”.

8. El Papa invita a los cristianos “a unirse con confianza y con una creatividad consciente y responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible” porque “esta red es parte integrante de la vida humana”. De hecho “la web está contribuyendo al desarrollo de nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de conocimiento compartido”.

9. En este contexto “la proclamación del Evangelio requiere una forma respetuosa y discreta de comunicación, que estimula el corazón y mueve las conciencias; una forma que recuerda al estilo de Jesús resucitado cuando acompaña a los discípulos de Emmaus por el camino”.

10. “La verdad que es Cristo es la respuesta plena y auténtica a aquel deseo humano de relación, de comunión y de sentido que emerge también en la participación masiva a las diversas redes sociales”. Por este motivo los creyentes, con su testimonio pueden ofrecer una contribución preciosa “de manera que la web no se convierta en un instrumento que reduce a las personas a categorías” fácilmente manipulables.

De este modo, los creyentes “animan a todos a mantener vivas las eternas preguntas del hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia de formas de vida auténticas, dignas de ser vividas”.

11. En el mensaje hay “una renovada valorización de la comunicación, considerada antes que nada como diálogo, intercambio, solidaridad y creación de relaciones positivas”

Esta visión que siembra esperanzas y señala el camino a seguir es muy importante.

12. El papa vincula tres aspectos humanos importantes en la vida actual: la comunicación digital, la propia imagen y la coherencia de vida. Las dinámicas comunicativas en el mundo digital suscitan nuevos modos de construir la propia identidad, y es aquí donde aparece la llamada del Papa a la coherencia, a la autenticidad. El invita a superar “la parcialidad de la interacción, el riesgo a caer en una especie de construcción de la propia imagen que pueda inducir a la autocomplacencia”.

13. El Papa destaca nuestra profunda responsabilidad personal, sea en la construcción de nuestro “yo”, sea respecto a los demás:

La creciente participación en el espacio público digital, conduce a establecer nuevas formas de relaciones interpersonales, influye en la percepción de uno mismo, y suscita inevitablemente la cuestión no sólo de la corrección en la propia actuación sino también de la autenticidad del propio ser”.

14. “Una persona está siempre involucrada en lo que comunica. Cuando las personas se intercambian información, se comparten a sí mismas, sus visiones del mundo, sus esperanzas y sus ideales. De lo que se deduce que existe también un modo cristiano de presencia en el mundo digital: lo que se concreta en una forma de comunicación honesta y abierta, responsable y respetuosa con el otro”.

15. En el mensaje se habla de un “estilo cristiano” de presencia, es lo que da sentido al mismo título del mensaje, en el sentido en que el testimonio de los católicos no puede terminar en el simple tratamiento de temas religiosos, sino que está llamada a manifestarse en el plano del testimonio concreto y personal. La coherencia de vida con el Evangelio es en sí misma una forma de anuncio; una comunicación explícita que lo vuelve creíble . Más que nunca, la exigencia de hacer conocer el Evangelio íntegramente debe manifestarse como un “signo” distintivo de la era digital.

[Traducido del italiano por Carmen Álvarez]

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ZENIT Staff

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