MONTERREY, miércoles 7 de septiembre de 2011 (ZENIT.org - El Observador).- Desde el pasado lunes y hasta el 9 de septiembre próximo, los obispos de México se encuentran en la atribulada ciudad de Monterrey, Nuevo León, segunda en importancia en el país, para participar del encuentro anual de formación permanente y para llevar esperanza y solidaridad a la iglesia y fieles regiomontanos tras la tragedia acontecida hace un semanas en el Casino Royale, donde perdieron la vida 53 personas.

El arzobispo primado de México, cardenal Norberto Rivera Carrera,, comentó en rueda de prensa que los obispos no quisieron suspender o posponer este encuentro en la ciudad capital neoleonesa.

"Los obispos tenemos programada esta semana de estudios como todos los años y no la hemos querido expresamente suspender o posponer como una señal de apoyo a la ciudad de Monterrey, al Estado de Nuevo León y en especial al señor cardenal Francisco Robles, en estos momentos en que han sufrido la violencia", dijo el cardenal Rivera Carrera.

El prelado mexicano admitió que los obispos mantienen la esperanza de que los niveles de violencia desciendan y no afecten tanto la vida cotidiana de los ciudadanos: "todos los obispos tenemos la esperanza que esto termine, de que la violencia vaya bajando hasta niveles humanamente aceptables y queremos llenar de esperanza a la gente de Monterrey, decirles que toda dificultad se puede vencer."

Por su parte, el editorial del periódico Desde la fe, órgano oficial del arzobispado de México indicó el pasado domingo que el negocio de los casinos ha redituado múltiples ganancias a unos cuantos, pero que ha abierto la cloaca sobre todo por los ilícitos que en ellos se cometen, especialmente el de lavado de dinero.

"Los obispos mexicanos se opusieron, hace más de seis años, al desarrollo de esos negocios porque no fomentan el crecimiento de valores y principios en la sociedad, sino vicios y distracciones nocivas. El juego en los lugares de apuestas se puede convertir en vicio y ruina de muchos, y en ocasión de acciones criminales para otros", subrayó el órgano informativo.

"Debemos reconocer los logros ante la tragedia sucedida en Monterrey al encontrar con rapidez algunos presuntos involucrados, casi todos, desafortunadamente, jóvenes desechables por el crimen organizado, pero de aquí surgen más preguntas que respuestas: ¿dónde están los verdaderos responsables?, ¿quiénes son y por qué protegen a los cabecillas?, ¿por qué siempre se habla de la incautación de armas y drogas y nunca de personas y dineros?", dijo en su parte medular el editorial del rotativo capitalino.

Y terminó preguntando: "¿Hasta cuando seguirá la capacidad económica de los delincuentes para corromper a cuantos quieran? El “lavado de dinero” es cada vez menos ocultable, ¿por qué entonces nunca escuchamos de la detención de alguien por este delito?"