Chile: Obispo de Temuco aboga por reconocimiento auténtico y profundo de los pueblos indígenas

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Monseñor Manuel Camilo Vial presidió el Te Deum por el aniversario del país

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TEMUCO, jueves 20 septiembre 2012 (ZENIT.org).- “Hemos sido convocados en la Casa de Dios, para agradecer todos los dones recibidos de su bondad en este año…”, con esas palabras monseñor Manuel Camilo Vial, obispo de la Diócesis de Temuco, al sur de Chile, inició el Te Deum de Acción de Gracias en la catedral de San José, ceremonia que contó con la presencia de las altas autoridades del gobierno regional, del poder Judicial, autoridades civiles, militares, entre otros.

En un ambiente de profundo recogimiento, el obispo señaló que “Inspira nuestra oración, el evangelio de San Juan en el capítulo primero, “¿Qué buscan?”, “¿Dónde vives?”, son las preguntas que guían ese hermoso diálogo que llevará a los discípulos a descubrir que Jesús es el Maestro, Profeta, el Santo, el Mesías prometido por los profetas de Israel… Las mismas preguntas de Jesús, resuenan hoy para nosotros en este Templo Catedral , ¿Qué buscan los niños, los jóvenes, los adultos mayores, los trabajadores, el pueblo mapuche, los campesinos, los empresarios, las dueñas de casa de nuestra patria y los más pobres de nuestra región?, ¿Dónde viven nuestro hermanos, cómo es su trabajo?

También nos preguntamos ¿cómo está nuestra región, cuál es nuestra realidad, cómo y con quién compartimos la mesa, cuáles son nuestras miserias, como enfrentamos nuestros conflictos?… La Palabra del Señor nos ayudará a descubrir la presencia de Dios en nuestra sociedad en las circunstancias, a veces complejas, de este tiempo”, fueron las palabras iluminadoras del alto prelado.

Expresó que “en este cumpleaños de la Patria, debemos reconocer que el Todopoderoso ha hecho en nosotros grandes cosas… Alabamos a Dios, por la Patria que nos ha regalado y por su historia… damos gracias, porque Chile quiere priorizar con esperanza y con fe el derecho a la vida, y la búsqueda del bien común, de la justicia y de la igualdad en la diversidad de sus hijos; su esfuerzo por acudir en ayuda de los más pobres y desprotegidos, reconociendo en el prójimo una persona a quien amar y servir”.

Algunos signos preocupantes de la convivencia

El obispo señaló también que un signo preocupante de estos cambios, es el descrédito y la desconfianza en el que han caído diversas instituciones, entre ellas la misma Iglesia… “Las medidas que ya hemos adoptado y seguiremos adoptando, buscan superar nuestras propias “miserias” y vivir con renovada fidelidad al Señor nuestra misión, especialmente con los más pobres y excluidos”, enfatizó.

En otra parte de su homilía, atendida por autoridades y feligresía, monseñor Vial dijo: “En este contexto de crisis institucional, las movilizaciones son un síntoma que pone al descubierto situaciones aún no resueltas…Estos acontecimientos no puede dejarnos indiferentes, nos obligan a “ver dónde y con quién vivimos”…Todo ello exige reflexión, una respuesta compleja y, especialmente, cambios profundos, especialmente en materia de equidad social”.

Otra realidad, la pobreza

Refiriéndose a las condiciones de pobreza, el obispo de Temuco aseveró que, “Si bien hay signos de que esta disminuye, lo que indica que el esfuerzo que han hecho nuestras autoridades a través de los años va rindiendo fruto, son muchos los que aún viven en situación de indignidad. Todos los que tenemos alguna responsabilidad en Chile, hemos de refrescar nuestra conciencia, no siempre atenta a esta realidad, para seguir trabajando desde los diversos frentes con el propósito que en nuestra patria ninguna persona viva en forma indigna… Lamentablemente, la discusión se ha centrado más en las cifras y beneficios partidistas, que en los pobres mismos”.

Además hizo un llamado a “preocuparnos conjuntamente por los nuevos rostros de la pobreza. ¿Cuántas personas teniendo casa, comida o educación no son dignificados, están solos, olvidados, están excluidos?, esa nueva pobreza debe provocarnos a trabajar en comunión, para que nada de lo humano sea soslayado en el camino que estamos haciendo como país”. A su vez recalcó el valor de la austeridad y la sencillez de vida, ”este anhelo del que estamos llamados a ocuparnos todos, supone que tengamos claro el orden de las prioridades y una auténtica sencillez de corazón”.

Concluyó sus palabras, señalando que “nos encontramos en una coyuntura epocal donde la tierra de nuestro corazón y de nuestra cultura, vive transformaciones… Pero estos cambios, que muchas veces se presentan como verdaderas tormentas, no pueden desestabilizarnos ni hacernos dudar que la semilla dará su fruto.”

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ZENIT Staff

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