Egipto: los ortodoxos coptos festejan una Navidad blindada

La policía y el ejército controlaban la seguridad en las iglesias favoreciendo el clima de tranquilidad

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Miles de cristianos han participado este lunes 6 por la noche, a la tradicional vigilia de Navidad en la catedral de Abasseya (El Cairo), presidida por el patriarca Tawadros II, contando con la vigilancia de policía y ejército en la zona de las iglesias. Lo indicó la agencia de noticias Asia News, precisando que después de los enfrentamientos entre la policía y los hermanos Musulmanes que costó la vida a 13 personas y al arresto de algunos terroristas que estaban preparando una serie de ataques contra las iglesias cristianas, el ejército aumentó la medidas de seguridad respecto a los años pasados. En El Cairo, las calles alrededor de los edificios religiosos fueron cerradas y la policía controla el flujo de fieles con los detectores de metal en los puestos de control. 

«El año pasado -explica a Asia News, Mónica ad Aharan- teníamos miedo, no estoy diciendo que no habíamos podido rezar o algo similar, pero teníamos miedo por el futuro de los cristianos. El presidente (Morsi) se estaba transformando en un dictador y estaba interesado sólo en servir a los intereses de su grupo y de los musulmanes». La mujer explica que fue un gran gesto, la visita del 5 de diciembre del presidente Adly Mansour, la primera de un presidente egipcio desde los tiempos de Gamal Abdel Nasser, que visitó la catedral en 1960.

En su mensaje de Navidad, el patriarca de la Iglesia copta-ortodoxo recordó el significado de la visita de los magos a Jesús, que venidos de Oriente ofrecieron al Niño dones de rey. Para el patriarca estos dones representan la vida del hombre «caracterizada por el oro, el incienso y la mirra». «Esto- explicó- quiere decir que cada uno de nosotros, en su vida tiene días de oro, días de incienso y días de mirra». 

La calma vigilante del Cairo en el resto del país está obscurecida por algunos ataques contra cristianos en el Alto Egipto. Ayer en Ezbet treks, en la provincia de Qena (Alto Egipto), un grupo de extremistas lanzó piedras contra las casas de coptos y quemado uno de sus negocios. Desencadenó el asalto una controversia sobre el alquiler de un local. Monseñor Kirillos, obispo de Nag Hammadi subraya que las fuerzas de seguridad lograron contener las tensiones y el comisario de policía Nag Hammadi Mahamud convocó a una reunión con los musulmanes del pueblo para recoger informaciones sobre los hechos y arrestar a los culpables.

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ZENIT Staff

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