Han Lim Moon: Quizás el Papa me hace obispo para «pinchar» a los argentinos

El padre Han, de origen coreano, nombrado obispo auxiliar de la diócesis argentina de San Martín

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El padre coreano Han Lim Moon será el próximo obispo auxiliar de la diócesis de San Martín,  Argentina, por decisión del Santo Padre, que lo conoce desde hace 20 años. El que hasta ahora ha sido párroco de San Cosme y San Damián, en el barrio de Mataderos,  reconoce que es raro, fuera de la lógica, pero se tranquiliza sabiendo que, tal vez, Dios quiere manifestarse a los hombres a través de su debilidad, con el fin de que lo reconozcan a Él a través suyo. En una entrevista con la agencia de noticias AICA, habla de la situación del país y por qué considera que el Papa lo eligió.

Han Lim Moon nació en Suwon, Corea del Sur, hace 58 años. Emigró con su familia a Argentina cuando tenía 21 años y quiso continuar sus estudios eclesiásticos. Ingresó en el Seminario Menor de la arquidiócesis de Seúl y después al Seminario Mayor de la misma arquidiócesis. Al llegar a Argentina, se dirigió al cardenal Juan Carlos Aramburu, en aquel entonces arzobispo de Buenos Aires, solicitándole poder proseguir los estudios eclesiásticos en el Seminario de Villa Devoto. Sus estudios en la Facultad de Teología de la UCA le llevaron más tiempo de lo previsto debido a la dificultad con el idioma. “Algunos bromeaban y me decían que no tenía vocación de sacerdote, sino más bien de seminarista”. Tras 17 años, fue ordenado sacerdote.

A los 29 años de servicio sacerdotal, el Papa lo ha nombrado para colaborar con la conducción pastoral de la diócesis de San Martín. La noticia lo alegró, pero también lo dejó abrumado, según ha contado en la entrevista realizada con AICA.

La secretaria parroquial cuenta que comunicar su partida de la parroquia no fue fácil, “incluso se quebró en medio de la misa» recuerda. Asimismo afirma que él «ha dado mucho por la escuela y la gente en estos 11 años. Ha traído todo el aire de la nueva evangelización, y además incentivó a tener adoración perpetua al Santísimo”. En la comunidad saben que si el padre Han no está en su casa, está en el oratorio frente a Jesús sacramentado, explica.

El nuevo obispo cuenta en la entrevista cómo es el diseño de su anillo episcopal y la estampa que repartirá el día de su ordenación. El cartón dirá “Al partir el Pan, lo reconocieron”, tomado del Evangelio de Lucas, donde se relata el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús. Por un lado muestra su devoción a la Eucaristía, y por el otro, la humildad y el amor de Jesús hacia quienes no lo reconocieron.

Por otro lado, su anillo episcopal tendrá un dibujo simple, compuesto por un óvalo que representa la Sagrada Hostia y una cruz, que representa a la Eucaristía partida. “Eso simboliza que Jesús quiso ser partido y repartido por amor a los hombres. Mi intención es ser como él, y que el anillo que lleve en el dedo me recuerde que quiero ser partido en pedacitos. Quisiera que me recuerde que debo repartir mi tiempo, mi conocimiento y mi servicio en ayuda a la gente. Así me haré más semejante a Cristo. De alguna manera, yo quiero ser como el Pan”, explica el padre Han Lim Moon.

Mucha gente ha felicitado al nuevo prelado por su “ascenso”, pero él ha explicado que su nueva función es más bien un “descenso reconocido”. “Esto de ser obispo no es un ascenso, sino un descenso reconocido, en cuanto uno puede decir que tiene más responsabilidades. Pero en cuanto al sentido, es que Dios, a través del Papa, me reconoce que puedo servir más, y a más gente. Entonces, siento que me pide bajar más y ser más humilde para poder servir mejor a los otros”.

El nuevo obispo explica cómo entiende él su nombramiento, el primero como coreano en Argentina: «uno no comprende por qué hace las cosas Dios; en última instancia, seguro para su Gloria y para el bien de la gente». Aunque sí hay en el episcopado argentino obispos de origen español o polaco, los demás prelados extranjeros están dedicados a la atención de las eparquías creadas por la Santa Sede para la mejor atención de los fieles, como el obispo libanés Juan Habib Chamieh, de los fieles del rito maronita.

Al responder sobre por qué cree que Francisco se fijó en él, indica que no lo sabe, «el Papa me conoce hace 20 años. Pero quizás… ¿viste que la Argentina no anda muy bien, teniendo todas las condiciones? Quizás, quién sabe, por ahí un hombre con mentalidad oriental adaptada a los argentinos pueda promover lo que no hacen otros argentinos». El padre explica que «yo me irrito mucho cuando los chicos del colegio no cantan bien el himno nacional argentino, porque es el símbolo del amor por la Patria, y además promuevo que se rece la oración por la Patria, cosa que tal vez no le dan demasiada importancia otros argentinos. El tema es este: ¡pinchar, motivar, moverles la estantería a los argentinos! Me gustaría que la gente se pregunte: ¿¡A vos te parece que tiene que venir un coreano a la Argentina para motivarnos?!» Pero matiza que es «una interpretación humana de por qué el Señor llama a un coreano entre los argentinos».  

Respecto a su nueva diócesis indica que no la conoce «pero estuve charlando largamente con monseñor Rodríguez-Melgarejo (el obispo) con quien nos conocemos hace 35 años. Lo conocí cuando yo era seminarista: él era el director espiritual del seminario. Luego fue obispo auxiliar en la zona donde trabajaba como cura. Por distintos lados, y en distintas épocas, nos conocimos.» Y afirma que está seguro que él «está bastante preocupado y abocado a cuidar la parte pastoral de la diócesis, pero también quisiera construir una nueva catedral y la curia. Justamente, como se requiere mucho esfuerzo en lo pastoral, se me ocurre que por eso haya pedido al Papa que le diera un obispo auxiliar para atender ambas partes. Eso andaría mucho mejor. ¿Qué voy a hacer allá? No sé… yo estoy a su disposición. Para lo que él necesite».

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