Grecia-Turquía: El Card. Hollerich denuncia la “tragedia humanitaria” de los migrantes

“La Iglesia debe ser la conciencia de Europa”

Share this Entry

(zenit – 6 de marzo 2020).- Ante la “tragedia humanitaria” que viven los migrantes y refugiados en Europa, el Card. Jean Claude Hollerich, presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), señala que “estamos en contra” de los valores europeos y la Iglesia “debe ser la conciencia” del continente.

Las tensiones prosiguen en la frontera entre Grecia y Turquía, donde el día 4 de marzo estallaron enfrentamientos entre grupos de migrantes y la policía griega, informa Vatican News.

Comisión Europea                             

Turquía enviará agentes de las fuerzas especiales a la frontera con Grecia para evitar el rechazo de los inmigrantes por parte de los griegos. Más de 138 mil personas se encuentran en la frontera para poder entrar a la Unión Europea (UE) y el alto representante de la UE, Josep Borrel, denuncia que los migrantes son “arrojados contra las fronteras y utilizados como armas”.

La propia Comisión Europea insiste en la “necesidad de recrear un diálogo pacífico con Turquía sobre las causas de la crisis de refugiados” y de “mantener las fronteras cerradas, pero con respeto a los derechos humanos”, apunta la misma fuente.

Tragedia humanitaria

Esta situación constituye “una tragedia para las personas que, con suerte, se desplazaron a la Unión Europea, pero que no pueden ingresar. Son los pobres, los débiles quienes llaman a nuestra puerta (…)”, indica el cardenal Hollerich. Y aclara que los refugiados “no son una amenaza para la seguridad de Europa, son hombres que llaman a nuestra puerta para pedir ayuda”.

Por otro lado, aunque entiende que la gente de Lesbos no desea acoger más migrantes y refugiados porque hay demasiados, le extraña “que la Unión Europea tenga el dinero para proteger las fronteras y no tenga el dinero para hacer que las personas que vienen a nosotros vivan con dignidad”.

Cambiar la situación es posible

El purpurado recuerda que “las personas que tocan a nuestra puerta tenían una imagen muy positiva de Europa, como país de libertad y lugar de bienestar”, pero “nosotros les mostramos el rostro de Europa y les hacemos perder la esperanza”.

Asimismo, pone de ejemplo que su país, Luxemburgo, recibirá en los próximos días a 10 menores para explicar que esta pequeña gota de agua es “mejor que nada” y si todos los países hicieron lo mismo “realmente podríamos cambiar el situación”.

Origen de las tensiones

El 29 de febrero el presidente de Turqía, Recep Tayyip Erdogan, abrió las frontera a más de 18.000 migrantes y refugiados de Siria y Afganistán para que entrasen en Europa. Allí, existe un equipo encargado de trasladar a estos refugiados a la frontera con Grecia para descongestionar el país.

El destino más próximo a las costas turcas es la isla griega de Lesbos. Los migrantes se encuentran en una situación de desamparo, pues, por un lado los turcos les envían a la frontera griega y, por otro, los griegos, no les permiten pasar, ofreciendo, en la mayoría de los casos, una respuesta violenta.

“Los migrantes están muy asustados por los últimos ataques fascistas que han sufrido por parte de algunos grupos organizados que en los últimos días han llevado a cabo ciertos controles de carreteras alrededor del campo para amedrentar a los refugiados y están completamente desesperados”, declara para Vatican News desde Lesbos la periodista freelance española Ane Irazabal.

Campo de refugiados de Moria

Asi, Moria, el campo de refugiados de Lesbos, se ha convertido en el mayor de Europa, con más de 20.000 personas. Según la periodista, “nadie sabe muy bien cuántas personas hay dentro de Moria , pero se calcula que podría haber entre 20.000 y 22.000”.

Además, los refugiados “están preocupados porque son conscientes de las últimas noticias políticas, saben que Grecia ha suspendido el Derecho de Asilo durante el próximo mes y no saben qué va a ser de ellos”.

Enfado de los habitantes de Lesbos

Irazabal también relata que los habitantes de Lesbos “están enfadados con las autoridades griegas y también con la Unión Europea”. El primero de los motivos es porque “creen que Europa ha dejado sola a la isla y a la mayoría de las islas griegas ante un drama, el de los refugiados, que dura ya cinco años”.

Y el segundo es que estas personas piensan que Europa “ha dado un nuevo rol a Grecia, el de policía de frontera y quiere convertir a Lesbos en una gran cárcel para refugiados a cielo abierto”.

Share this Entry

Larissa I. López

Larissa I. López es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, Máster en Artes de la Comunicación Corporativa y Doctora en Comunicación por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Su trayectoria profesional ha transcurrido entre el ámbito de la comunicación y el de la docencia. Como redactora, ha colaborado con medios como Aceprensa, Pantalla 90 o CinemaNet. Como profesora, por su parte, ha impartido clases en la universidad y en centros de FP y bachillerato. En estos últimos realizaba también tareas relacionadas con la comunicación (redes sociales y edición de contenidos). Cordobesa de nacimiento también ha vivido en Sevilla, Madrid y Roma.

Apoye a ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación