Papa Francisco se encuentra con el mundo de la aviación. Foto: Vatican Media

Papa Francisco se encuentra con el mundo de la aviación y da un empático mensaje: “proteger a las personas para que de un día para otro no se queden sin trabajo”

“Os reitero a vosotros y a vuestros compañeros mi agradecimiento por el trabajo que hacéis, conscientes de lo delicado y agotador que es, sobre todo por las situaciones empresariales de las distintas compañías aéreas, cuando tienen que reducir personal o asociarse con otras empresas: por favor, hay que proteger a las personas, para que de un día para otro no se queden sin trabajo. El trabajo es riqueza”, ha dicho el Papa.

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(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 13.05.2022).- Todo el sector del transporte aéreo italiano se ha reunido con el Papa Francisco la mañana del 13 de mayo de 2022, durante una audiencia privada celebrada en el Aula Pablo VI. El encuentro fue organizado por el Ente Nacional de Aviación Civil (ENAC), junto con la Delegación Pontificia de la Santa Casa de Loreto.

El Santo Padre quiso participar personalmente en el encuentro con los más de 3.000 representantes de la aviación civil nacional e internacional, y destacó cómo «la aviación civil ha contribuido al desarrollo del mundo contemporáneo, acercando y dando a conocer a los pueblos lejanos». Con vuestro trabajo -dijo el Papa Francisco- ofrecéis un servicio indispensable a la nación y a sus ciudadanos, contribuyendo en gran medida a desarrollar su vocación europea y mundial. Frente a la tentación recurrente de volver a levantar barreras nacionales, destaca aún más que vuestro trabajo esté al servicio del encuentro y la fraternidad. La aviación es amistad, es encuentro».

El Ente Nacional para la Aviación Civil es un organismo gubernamental de la República Italiana y es el punto de referencia para la reglamentación técnica, certificación y vigilancia del sector de la aviación civil. Está sometida al control del Ministerio de infraestructuras y transporte. Ofrecemos a continuación el discurso del Santo Padre traducido al castellano.

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Estimados gestores y operadores de ENAC, ¡buenos días y bienvenidos!

Me complace conocerles y darles la bienvenida a cada uno de ustedes, a sus familias y a los representantes de sus socios internacionales. Agradezco al Presidente sus palabras, que evocan el propósito de la Autoridad de Aviación Civil.

Ustedes forma parte del polifacético sector del transporte aéreo, que merece ser alentado y apoyado, ya que se encuentra entre los más afectados por la pandemia. La aviación civil ha contribuido al desarrollo del mundo contemporáneo, acercando y dando a conocer a pueblos distantes. Ustedes ponen la profesionalidad y las instalaciones al servicio de la sociedad para garantizar la seguridad de los vuelos y de los pasajeros, tanto durante las operaciones aéreas como en tierra en los aeropuertos. Esta actividad, además de ser una herramienta eficaz para regular y controlar los vuelos, ha adquirido las características de un valioso activo social.

Con vuestro trabajo, de hecho, ofrecéis un servicio indispensable a la nación y a sus ciudadanos, contribuyendo en gran medida al desarrollo de su vocación europea y mundial. Miles de pasajeros pueden viajar a otras ciudades y países, por trabajo, por turismo, por necesidades familiares, y así conocer diferentes culturas y tradiciones. De este modo, se fomenta el conocimiento, la colaboración y los intercambios mutuos en los ámbitos cultural, económico y religioso. ¡Qué importante es su trabajo para el desarrollo de estas relaciones humanas y sociales a nivel internacional! Frente a la tentación recurrente de volver a levantar barreras nacionales, destaca aún más que vuestro trabajo esté al servicio del encuentro y la fraternidad.

En marcado contraste con esto están los casos en los que la aviación se utiliza como instrumento de ofensa, de destrucción, de muerte. Por desgracia, lo estamos viendo también en esta terrible guerra de Ucrania, marcada a diario por los bombardeos aéreos. Ante este panorama desolador, la esperanza de que los cielos sean siempre y sólo cielos de paz, de que podamos volar en paz para forjar y consolidar relaciones de amistad y paz, presiona más fuerte en nuestros corazones. La aviación es amistad, es encuentro.

También es de su incumbencia la aplicación de programas adecuados para prevenir accidentes graves en los medios de transporte. En este sentido, espero que el Día Nacional «Para que no olvidemos», destinado a recordar a las víctimas del trágico accidente de Linate, sea una oportunidad para concienciar a la aviación civil de la centralidad del pasajero y del valor de todas y cada una de las personas. Los animo a continuar con esta cita anual, y los felicito porque saben vivirla en su dimensión religiosa y humana, que para uds encuentra su punto de referencia en la Santa Casa de Loreto, su Patrona, de la que son particularmente devotos.

La Virgen, a la que el pueblo cristiano venera con especial cariño en este mes de mayo, nos enseña a caminar por la vida con los pies en la tierra, compartiendo las alegrías y los sufrimientos de los que nos rodean; y, al mismo tiempo, a mantener siempre la mirada elevada al horizonte del cielo, con el corazón abierto a Dios y a su gracia que nos salva.

Queridos amigos, os reitero a vosotros y a vuestros compañeros mi agradecimiento por el trabajo que hacéis, conscientes de lo delicado y agotador que es, sobre todo por las situaciones empresariales de las distintas compañías aéreas, cuando tienen que reducir personal o asociarse con otras empresas: por favor, hay que proteger a las personas, para que de un día para otro no se queden sin trabajo. El trabajo es riqueza. Y para ello, os exhorto a trabajar entre vosotros con un espíritu de solidaridad, sinceridad y amistad, para fomentar las relaciones mutuas que os ayuden a afrontar con confianza incluso los momentos difíciles. Os encomiendo a vosotros y a vuestras familias a la intercesión maternal de Nuestra Señora de Loreto y os bendigo de corazón. Por favor, no olvides rezar por mí. Gracias.

Traducción del original en lengua italiana realizado por el P. Jorge Enrique Mújica, LC, director editorial de ZENIT.

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Redacción Zenit

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