Enseñar al que no sabe y Compartir los conocimientos es una obligación del cristiano

Cartas desde la guerra (día 81): “más de 170.000 civiles están sufriendo hambre severa en la heroica Mariúpol”

“Ucrania es hoy, sobre todo en el contexto de esta guerra, el territorio más contaminado por explosivos. Incluso en los territorios que han sido liberados, decenas de miles de hectáreas de tierra ucraniana siguen esperando para ser limpiadas de las minas. Y esto es trabajo para muchos años”, dice Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk.

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(ZENIT Noticias / Kiev, 15.05.2022).- En la obra de misericordia que se detiene a considerar hoy el arzobispo mayor de los greco-católicos es la de “enseñar al que no sabe”. La profundiza tras reportar la situación de miles de ciudadanos ucranianos asediados en la ciudad de Mariúpol. A continuación el texto del mensaje.

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¡Cristo ha resucitado!

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, hoy es domingo 15 de mayo de 2022 y el pueblo ucraniano lleva 81 días librando una brutal y sangrienta batalla contra el agresor ruso que sigue matando a los hijos e hijas del pueblo ucraniano y pisoteando nuestra tierra ucraniana.

Durante las últimas 24 horas, se han producido intensos y sangrientos combates en las regiones de Luhansk, Donetsk, Khersón y Zaporozhzhia. El enemigo sigue tratando de avanzar. Sin embargo, el ejército ucraniano defiende heroicamente nuestro suelo.

Según la información que recibimos ayer, más de 170.000 civiles están sufriendo hambre severa en la heroica Mariúpol. Nuestros defensores llevan Dios sabe qué día defendiéndola heroicamente. La ciudad está completamente rodeada. Y todas las personas de buena voluntad claman al mundo por la salvación de aquella gente. La salvación para aquellos que hoy obstruyen el plan del agresor ruso. Allí, en Mariúpol, se está forjando hoy la victoria de Ucrania. Y entonces yo también, hago un llamamiento a todos los que deben, todos los que tienen en su poder salvar a la gente de esta ciudad de María: ¡Hagan su trabajo! Por nuestra parte estamos rezando y haciendo todo lo posible para salvar a los que están al borde de la inanición y sobre cuyas cabezas cada día caen toneladas de bombas rusas.

Ucrania es hoy, sobre todo en el contexto de esta guerra, el territorio más contaminado por explosivos. Incluso en los territorios que han sido liberados, decenas de miles de hectáreas de tierra ucraniana siguen esperando para ser limpiadas de las minas. Y esto es trabajo para muchos años.

Pero Ucrania se mantiene en pie. Ucrania está luchando. Ucrania resguarda con su pecho al mundo entero de este peligro que espera hoy a toda la humanidad. Y sentimos que el Señor Dios está con nosotros. Y nos bendice. Y Ucrania cada día sigue derrotando a su enemigo. El bien triunfa sobre el mal.

Hoy me gustaría reflexionar con ustedes sobre una más de las obras de misericordia. Algo que quizás en estos tiempos no siempre se nota, a veces se olvida. Esta obra de misericordia dice: “Enseñar al ignorante”.

Enseñar al que no sabe. Compartir los conocimientos, las habilidades, incluso los logros de la civilización, es, por un lado, una obra de misericordia, pero por otro, es una condición para el verdadero progreso y el desarrollo de la humanidad. El diablo, el enemigo de la raza humana, a menudo atrapa a la persona por su ignorancia. A menudo veces hace pasar las mentiras por verdades. Pero justamente la clave de la verdadera felicidad es la capacidad de distinguir la verdad de la mentira; el bien del mal. Pero para que esta capacidad se desarrolle de modo apropiado, hay que aprenderla de algún modo. Y hoy quiero agradecer especialmente a los profesores y educadores que, al sacar a sus alumnos de la ignorancia, a sus estudiantes, realmente les están haciendo un gran servicio, haciendo una obra de misericordia.

Quiero agradecer especialmente a todos los voluntarios que ayudan a los refugiados de Ucrania a aprender el idioma, las leyes, las costumbres de aquel país, de aquel pueblo al que fueron llevados por estos tiempos guerra. Agradezco a todos los que comparten sus habilidades y conocimientos. Hoy queremos agradecer especialmente a los maestros, a los profesores, a todos los que ayudan en esta obra de misericordia, por el alma del prójimo.

Especialmente hoy queremos recordar a los padres, que tienen el deber de educar a sus hijos, de transmitirles la fe cristiana. Porque no basta con transmitir la vida; a las nuevas generaciones, hay que enseñarles a vivir.

Especialmente hoy me gustaría dirigirme a los intelectuales, a la gente de ciencia, a los pensadores del mundo moderno. Podemos ver que la guerra en Ucrania tiene un claro componente ideológico. Hoy, el enemigo está destruyendo no sólo las ciudades y pueblos de Ucrania, sino también las almas, no sólo de los ucranianos, sino de las personas de todo el mundo, seduciéndolas con mentiras. Llamando a lo que está sucediendo en Ucrania con palabras negativas o, a veces, con palabras que en el pasado se han asociado con el mal.

Actualmente, el objetivo de Rusia en Ucrania es llamado “proceso de nacionalización”. Pero en realidad se trata del genocidio del pueblo ucraniano. Y esto ha sido declarado abiertamente en ciertas instrucciones.

Pido a todos los intelectuales del mundo de hoy que no guarden silencio. Porque si no condenan hoy el genocidio del pueblo ucraniano que dirige Rusia en nuestra tierra, mañana las almas seducidas por esa ideología asesina pueden hacer mucho daño a la humanidad.

Oh Dios, bendice a Ucrania. Oh Dios, Tú eres nuestro Maestro, Tú viniste como Aquel que viene a enseñar, a revelar la Verdad, a darnos la Vida Eterna. Tú eres el Maestro de la vida, nosotros somos tus discípulos, te llamamos Maestro, queremos imitarte en nuestra vida. Bendice a tus discípulos.

Oh Dios, bendice a Ucrania. Bendice a nuestro ejército. Bendice a nuestra gente, a los profesores, a los voluntarios, a todos los que enseñan hoy la palabra de tu verdad.

La bendición del Señor y su misericordia descienda sobre ustedes por su divina gracia y amor y permanezcan ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amén.
¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!

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Redacción Zenit

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