Al pecador hay que mirarlo como Dios lo haría

Cartas desde la guerra (día 80): “Si todos veláramos sobre el estado del alma de nuestro prójimo habría menos maldad en el mundo”

“Hoy me gustaría empezar a meditar con ustedes sobre las obras de misericordia espirituales: sobre las obras de misericordia para el bien el alma de nuestro prójimo. Sabemos que el alma humana, en particular sus potencias, las potencias del alma que son la razón y la voluntad; y los sentimientos, son como el timón que guía la persona. Por lo tanto, del estado del alma, así como de la salud espiritual del hombre, depende su vida; depende su destino”, dice Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk.

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(ZENIT Noticias / Kiev, 14.05.2022).- Hoy el líder de los católicos ucranianos inicia una serie de reflexiones en torno a las obras de misericordia espirituales. Conjuga así el reporte de actualidad sobre la situación bélica en Ucrania con un toque espiritual que mueve a la esperanza. Hoy la primera obra de misericordia en la cual reflexiona es la de convertir al pecador.

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¡Cristo ha resucitado!

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, hoy es sábado 14 de mayo de 2022 y el pueblo ucraniano lleva ya 80 días rechazando el ataque a gran escala del injusto agresor, del ejército ruso que está destruyendo, matando a nuestro pueblo, pisoteando el suelo ucraniano.

Pero hoy tenemos buenas noticias: Ucrania logró salvar a Kharkiv. No sólo conseguimos salvaguardar esta histórica ciudad de millones de habitantes, sino que al igual que ocurrió con Kyiv, con Chernihiv, con Sumy… demostramos que incluso la región de Slobozhanschyna, el noreste de Ucrania, incluso esta región, que está en la frontera con la Federación Rusa, históricamente es en verdad Ucrania.

Hoy damos las gracias a todos los defensores de Kharkiv y a todos los que dieron su vida por la libertad de esta antigua gran ciudad ucraniana.

Pero el enemigo no depone las armas. El enemigo sigue atacando activa y masivamente tratando de capturar al menos los territorios de las regiones de Luhansk, Donetsk y Khersón. El enemigo quiere ganar un punto de apoyo en Zaporozhzhia. Anoche, muchas infraestructuras de la región de Dnipropetrovsk resultaron dañadas por ataques masivos de cohetes y artillería. Mykolaiv fue bombardeada.

Pero Ucrania está en pie. Ucrania está luchando. Y en efecto, sentimos que el Señor Dios bendice nuestra lucha que es justa. Sentimos que el Señor Dios da la victoria a Ucrania paso a paso; la victoria sobre el mal, la victoria sobre el invasor injusto.

Hoy me gustaría empezar a meditar con ustedes sobre las obras de misericordia espirituales: sobre las obras de misericordia para el bien el alma de nuestro prójimo. Sabemos que el alma humana, en particular sus potencias, las potencias del alma que son la razón y la voluntad; y los sentimientos, son como el timón que guía la persona. Por lo tanto, del estado del alma, así como de la salud espiritual del hombre, depende su vida; depende su destino. Y depende no sólo en esta parte terrenal del viaje de nuestra vida, sino que del estado de su alma depende también la Vida Eterna. Del estado de su alma depende la posibilidad o imposibilidad de participar en la Felicidad Eterna que nos quiere dar Dios.

Hoy quiero reflexionar sobre la primera, y quizás una de las más importantes obras de misericordia para el alma de nuestro prójimo. Dice así: “Convertir al pecador”.
Sabemos que cuando el Señor Dios mira a una persona en pecado, en primer lugar, no ve tanto el pecado que hace, sino que ve a su hijo, a su hija. Ve a su hija o hijo que está atrapado en la esclavitud del pecado. Justamente por este motivo la actitud de cada persona hacia el pecador debe ser actuar con la misericordia de Dios. El Señor Dios dice: “No deseo la muerte del pecador, sino que se convierta y viva”. Justamente en la conversión del pecador, en su liberación de la red del mal, en la capacidad del hombre de ser libre del mal, está la verdadera libertad. Jesucristo dice: “porque no he venido a condenar al mundo, sino a salvar al mundo”. Así, todo cristiano que participa en la misión de Jesucristo, en su misión sacerdotal, real, profética, tiene el deber, la vocación de contribuir con nuestro Salvador a la salvación del hombre.

Hoy en día a veces nos parece que convertir a un pecador significa interferir en sus cuestiones personales, en asuntos internos, en su espacio privado… A veces hoy, en el contexto del individualismo extremo de la cultura actual, el hombre piensa que nadie debe interferir en lo que sucede en su corazón.

Pero vemos que a veces la persona… ¡está tan necesitada! Necesita a alguien… Ese alguien a quien Dios envía para rescatarla de la esclavitud del pecado. Por eso, cuando vemos a las personas a nuestro alrededor sumidas en las garras del pecado, no les seamos indiferentes ni tampoco nos apresuremos a condenarlas. Sino que al contrario: miremos al pecador con los ojos de Dios. Mirémosle así como Dios nos mira a cada uno de nosotros. Intentemos ayudar a la conversión de la persona. Se dice que la conversión es uno de los mayores milagros que Dios realiza. La conversión de una persona es un don, una gracia de la obra del Espíritu Santo. Pero es vocación de todo cristiano colaborar en la obra de misericordia de ayudar al pecador a convertirse.

De hecho, si todos veláramos sobre el estado del alma, no sólo de la nuestra, sino también sobre la de nuestro prójimo, probablemente habría menos maldad en el mundo.

Que Dios nos ayude a todos a encontrar el camino de la conversión. Que Dios nos ayude a procurar la conversión de nuestro prójimo. Que nos enseñe a ser misericordiosos con los pecadores y no indiferentes a su salvación.

Hoy pedimos: Dios, salva a Ucrania. Oh Dios, convierte a los que hoy nos matan. Oh Dios, aparta del pecado a todos los que hoy traman planes impíos y que son la causa del desastre de la guerra en el mundo actual. Oh Dios, bendice al ejército ucraniano que detiene al atacante pecador. Oh Dios, bendice a los niños de Ucrania. Apártanos a todos del pecado y danos la verdadera libertad, que es la libertad de hacer el bien.

La bendición del Señor y su misericordia descienda sobre ustedes por su divina gracia y amor y permanezcan ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amén.
¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!

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Redacción Zenit

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