Foto: Terra Santa

Israel y el genocidio armenio: ¿Justicia histórica o desprecio de Ankara?

El gobierno israelí ha reconocido el genocidio armenio de 1915, tras décadas de silencio impuestas por sus relaciones con Turquía. Esta decisión se produce en un contexto de deterioro de las relaciones entre Israel y Ankara debido a la guerra en Gaza.

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(ZENIT Noticias – Terra Santa Net / Jerusalén, 06.07.2026).- El domingo 28 de junio, el gobierno israelí reconoció oficialmente el genocidio armenio cometido por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial: aproximadamente 1,5 millones de personas (las estimaciones varían entre 600.000 y 1,5 millones) fueron asesinadas entre 1915 y 1923, principalmente entre 1915 y 1916, aunque las masacres continuaron hasta la década de 1920. La decisión, aprobada por unanimidad a propuesta del Ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, debe ahora ser ratificada por la Knesset, el parlamento. Este es un punto de inflexión significativo e histórico: los gobiernos israelíes anteriores siempre habían evitado el reconocimiento formal para preservar las relaciones con Turquía, heredera del Imperio Otomano y otrora socio estratégico cercano en la región.

Sa’ar calificó la decisión como un deber «moral e histórico» y denunció la «campaña institucionalizada de negación y minimización» llevada a cabo principalmente por el gobierno turco. A continuación, aclaró que esto no es un acto de represalia por la hostilidad de Ankara, y añadió que «la difusión de mentiras por parte de Turquía sobre Israel no le otorga inmunidad ante la verdad histórica». Además de Israel, el genocidio armenio es reconocido por aproximadamente 35 países, entre ellos Italia (formalmente desde 2019), Francia, Alemania y Estados Unidos. Turquía sigue rechazando firmemente el término, argumentando que las víctimas, tanto armenias como turcas, murieron como consecuencia de la guerra.

Esta medida se produce en un momento de marcado deterioro de las relaciones entre ambos países, que se agravaron tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra israelí en Gaza, que se cobró la vida de más de 73.000 palestinos. Ankara reaccionó con dureza al reconocimiento, calificándolo de «decisión política» destinada a encubrir sus crímenes en Gaza, donde Israel está siendo juzgado ante la Corte Internacional de Justicia por cargos de genocidio, una acusación que el gobierno israelí niega categóricamente. El Ministerio de Asuntos Exteriores turco prometió seguir contrarrestando las «políticas expansionistas y desestabilizadoras» de Israel en la región.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, se ha convertido en uno de los críticos más acérrimos de Israel, comparando a sus líderes con funcionarios nazis; Netanyahu respondió calificándolo de «dictador antisemita que comete genocidio contra los kurdos». Turquía ha suspendido gran parte de su comercio con Israel y se ha convertido en un importante aliado diplomático de Hamás.

La reacción armenia

El asunto también está ligado a los equilibrios regionales: Azerbaiyán, aliado de Ankara y que ya ha estado en conflicto con Armenia en dos ocasiones por Nagorno-Karabaj (territorio que recuperó entre 2020 y 2023), calificó la decisión israelí de «distorsión de los hechos históricos» que socava los esfuerzos de paz. Armenia, por su parte, se encuentra en una posición delicada: su primer ministro, Nikol Pashinyan, intenta una difícil reconciliación con Turquía y, por lo tanto, no puede expresar abiertamente su gratitud hacia Israel, además de evitar comprometer las relaciones con Irán, su principal vía de comunicación.

Las relaciones entre Israel y Armenia ya se habían enfriado tras el reconocimiento del Estado de Palestina por parte de Ereván en junio de 2024. Pashinyan reaccionó con frialdad: según el periódico israelí The Time of Israel, insinuó que la decisión de Israel tenía motivaciones políticas, dado que Jerusalén se había abstenido durante décadas de reconocer el genocidio armenio para evitar enemistarse con Turquía, otrora aliada y ahora enemiga.

Según el Patriarcado Armenio de Jerusalén, a través del obispo Koryun Baghdasaryan, el gobierno israelí ha cumplido con su deber moral al reconocer el genocidio armenio. El alto prelado enfatizó que este reconocimiento representa el cumplimiento por parte de Israel de una obligación ética, dada la historia del pueblo judío, víctima del genocidio a manos de la Alemania nazi.

Sin embargo, la Knesset mantiene una postura firme respecto al Holodomor de 1932-1933, sin reconocerlo jamás como un genocidio de ucranianos cometido en la Unión Soviética bajo el régimen de Stalin. Esta posición, según algunos analistas, refleja, por un lado, la defensa de la singularidad del Holocausto y, por otro, una relación pragmática con Moscú; una señal de que Israel no aborda las tragedias históricas de otros desde una perspectiva universal, sino en función de sus propios intereses geopolíticos del momento.

Traducción del original en lengua italiana realizado por el director editorial de ZENIT.

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Redacción Zenit

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