(ZENIT Noticias / Nagorno Karabaj, 02.06.2026).- La Catedral de la Santa Madre de Dios en Stepanakert, región de Nagorno Karabaj en el Cáucaso, ha sido destruida tras la victoria militar de Azerbaiyán en la región con el intento de borrar la presencia armenia en la región.
Según imágenes satelitales publicadas en las últimas semanas, la Catedral de la Santa Madre de Dios ha sido completamente demolida por las autoridades de Bakú. Líderes cristianos armenios y defensores globales de la libertad religiosa condenan esa acción de Azerbaiyán.
La confirmación oficial de la destrucción planeada por el Estado fue revelada por el Consejo de Musulmanes del Cáucaso, afiliado al gobierno azerbaiyano, en un comunicado del 27 de abril. También fue demolida la iglesia de Santiago, templo más pequeño situado en la capital de la ocupada región que los armenios llaman Artsaj.
Estas acciones forman parte de la eliminación sistemática de la herencia cristiana junto a otros puntos culturales armenios como monumentos, monasterios y cementerios. Las iglesias fueron demolidas en las últimas semanas, pues permanecían intactas en las imágenes satelitales hace meses. La construcción de la Catedral de la Santa Madre de Dios comenzó en 2006 y fue consagrada en 2019. Durante las guerras que rodearon Artsaj, el sótano de la catedral sirvió como refugio antiaéreo para civiles.
Hace tres años que Azerbaiyán tomó el control total de Nagorno-Karabaj, en septiembre de 2023. Siguió el éxodo masivo de 120.000 armenios asentados desde hace siglos en la región. La Santa Sede de Etchmiadzin, autoridad central de la Iglesia Apostólica Armenia, acusó a Azerbaiyán de atacar deliberadamente lugares sagrados cristianosde los armenios.
En noviembre de 2025, León XIV se reunió con la Comunidad Apostólica Armenia de Estambul durante su viaje a Turquía y les agradeció el ejemplo valiente de virtud cristiana mostrado a lo largo de la historia, «a menudo en circunstancias trágicas”.
La destrucción de la catedral cristiana en Azerbaiyán es otro capítulo más en una historia que comenzó hace más de un siglo con el genocidio armenio de 1915, cuando el Imperio Otomano exterminó a un millón y medio de armenios, destruyó comunidades cristianas milenarias, monasterios, iglesias y testimonios culturales dispersos por el este de Anatolia.
La pérdida de las iglesias en Stepanakert representa más que la demolición de edificios para los armenios. Eliminar espacios visibles por siglos de vida cristiana armenia hiere una región donde iglesias, monasterios y cruces de piedra sirvieron durante mucho tiempo como símbolos duraderos de fe e identidad.
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