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Los Obispos de EEUU adoptaron en 2002 la Carta para Protección de niños y jóvenes © Enrique Soros

Los Obispos de EEUU adoptaron en 2002 la Carta para Protección de niños y jóvenes © Enrique Soros

EEUU: Denuncias de abusos perpetrados por el arzobispo McCarrick

Respuestas y reacciones de la Iglesia ante los escándalos

(ZENIT – Washington DC, 16 agosto 2018).- La Iglesia de Estados Unidos se encuentra en estado de shock. El 20 de junio se hicieron públicas acusaciones de abuso sexual que pesan contra el excardenal Theodore McCarrick, de 88 años de edad, que fuera arzobispo de Washington entre los años 2001 y 2006.

Dichos abusos se habrían producido en su tiempo como sacerdote en la Arquidiócesis de Nueva York. Posteriormente se sumaron otras acusaciones de cuando McCarrick era obispo de la diócesis de Metuchen y arzobispo de Newark, ambas en el estado de Nueva Jersey. Las acusaciones fueron consideradas creíbles y fundamentadas por el Consejo Arquidiocesano de Revisión en Nueva York, bajo la autoridad del Cardenal Timothy Dolan.

A este respecto, el cardenal Daniel DiNardo, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, , emitió un comunicado expresando que “Como sacerdotes en la Iglesia de Dios, hemos hecho una promesa solemne de proteger a niños y jóvenes de todo daño. Este sagrado compromiso es válido para todos los que desempeñan un ministerio en la Iglesia, sin importar el cargo o duración de sus servicios. Expreso mi agradecimiento al Cardenal Dolan, que ha procedido con claridad, cercanía a las víctimas y un sentido genuino de justicia. Con él, expreso mi profunda tristeza, y en nombre de la Iglesia, pido perdón a todos los que han sido heridos por uno de sus ministros”.

Por su parte, el cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston y presidente de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, expresó que “En cada instancia de demandas presentadas por víctimas de abuso sexual, se trate de violaciones criminales o abuso de poder, la preocupación principal debe ser la protección de las víctimas, sus familias y aquellos a quienes aman”.

En un reportaje concedido a la radio WTOP, de Washington, DC, el Cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, afirmó que la aceptación del Papa Francisco de la renuncia de McCarrick “señala con claridad que el Papa toma muy seriamente acusaciones sobre abuso de un menor”.

El 28 de junio el Papa Francisco aceptó la renuncia de McCarrick al Colegio Cardenalicio, y le impuso una suspensión ad divinis, requiriéndole que observe una vida de oración y penitencia en reclusión hasta que culmine el proceso canónico.

Reporte de abusos de más de 300 sacerdotes en Pensilvania 

Por otra parte, esta semana vio la luz un reporte sobre abusos sexuales perpetrados por más de 300 sacerdotes en seis diócesis de Pensilvania: Allentown, Erie, Greensburg, Harrisburg, Pittsburgh y Scranton, a lo largo de siete décadas, lo cual sacude fuertemente tanto a la Iglesia católica como a la sociedad. Se trata de una de las investigaciones más grandes sobre abuso sexual en la Iglesia, en la historia de EEUU, la cual fue llevada a cabo por un gran jurado, que identificó a mil niños víctimas, informando que probablemente haya miles más.

El gran jurado analizó más de dos millones de documentos, incluyendo archivos secretos de la Iglesia. Su reporte consta de 1.400 páginas, relata con lujo de detalles la forma en que niños eran abusados por sacerdotes, y expresa que la jerarquía ocultó estos hechos, en vez de denunciarlos. El Fiscal General de Pensilvania, Josh Shapiro, presentó el martes último dicho informe ante un público azorado ante la magnitud de los crímenes descriptos.

Comunicado de USCCB

Ante estas gravísimas denuncias, el Cardenal Daniel DiNardo, presidente de la Conferencia de Obispos de EEUU (USCCB), y el obispo Timothy Doherty, de Lafayette, Indiana, presidente de la Comisión para la Protección de Niños y Jóvenes de USCCB, emitieron un comunicado conjunto, que transcribimos aquí en forma completa:

“El reporte del gran jurado de Pensilvania refleja el dolor de las víctimas del crimen de abuso sexual perpetrado por miembros del clero, y por los que protegieron a los abusadores, facilitando una perversión que continuó por años e incluso por décadas. Estamos agradecidos por el coraje de aquellos que colaboraron con las investigaciones, compartiendo sus historias personales de abuso. Los obispos en su conjunto estamos avergonzados y pedimos perdón por los pecados y omisiones de sacerdotes y obispos católicos.

Estamos profundamente consternados cada vez que oímos sobre daños causados por abuso en manos de miembros del clero, más allá de su jerarquía. La comisión para la Protección de Niños y Jóvenes y la oficina del Secretariado de Protección de Niños y Jóvenes continuará ofreciendo caminos de sanación a los que sufrieron abusos. Nos hemos comprometido a trabajar en diversos campos para evitar que sucedan este tipo de abusos.

El reporte del gran jurado de Pensilvania comprende más de 70 años. En 2002, los Obispos de EEUU adoptamos la Carta para la Protección de Niños y Jóvenes, que nos obliga a responder a las víctimas en forma inmediata y con misericordia, a reportar el abuso de menores, a expulsar a abusadores y a tomar acción conducente a prevenir abusos. Esta Carta fue revisada y actualizada en 2011 y en 2018. Nos comprometemos a mantener transparencia, a expulsar permanentemente a abusadores del ministerio, y a mantener un ambiente seguro para todos. Todas las políticas y procedimientos relativos al entrenamiento y requisitos para verificación de antecedentes están disponibles en forma pública en las diócesis y eparquías.

Oramos para que todos los sobrevivientes de abuso sexual encuentren sanación, paz y fortaleza en la presencia amorosa de Dios. Como Iglesia nos comprometemos a restaurar la confianza a través de acompañamiento, comunión, responsabilidad y justicia”.

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