CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 28 julio 2008 (ZENIT.org).- La fundación del Papa para la asistencia de los campesinos más pobres de América Latina ha aprobado la financiación de 200 proyectos de desarrollo por un valor de 2.108.300 dólares.

El mayor número de las iniciativas financiadas por la Fundación Populorum Progressio, con sede en el Estado de la Ciudad del Vaticano, se realizarán en Brasil (39), Colombia (35), Perú (27) y Ecuador (18).

La Fundación fue creada por Juan Pablo II el 13 de febrero de 1992, año en que se celebraba el V Centenario del comienzo de la Evangelización del Continente Americano y se reunía la IV Asamblea General del Episcopado Latinoamericano, como gesto de amor solidario de la Iglesia hacia los más abandonados y necesitados de protección de América Latina, como son las poblaciones indígenas, mestizas y afroamericanas.

Desde su origen y hasta finalizado el año 2007, se han aprobado y financiado 2.902 proyectos a los que se han destinado 24.351.919 dólares.

Los proyectos que se aprueban atienden los diversos aspectos del desarrollo integral de una comunidad: salud, vivienda, agua potable, instrucción, infraestructura comunal, producción, nutrición, formación religiosa y cívica.

Zenit ha entrevistado a monseñor Segundo Tejado Muñoz, oficial del Consejo Pontificio Cor Unum, organismo vaticano en el que tiene su sede esta fundación.

Monseñor Tejado Muñoz, de origen español, ha participado en la reunión del Consejo de Administración de la Fundación, celebrada del 9 al 11 de julio en Guadalajara (México), que ha seleccionado los 200 proyectos (se presentaron 230) y decidido su financiación.

--En Guadalajara, ustedes han analizado cientos de proyectos. ¿Con cuáles criterios los han escogido? ¿Tienen prioridades?

--Monseñor Tejado: Los criterios estatutos de la Fundación establecen los criterios. La Fundación desde el inicio se ha dedicado a ayudar las poblaciones indígenas, campesinas y afroamericanas del continente. Los proyectos son muy variados: van desde la formación, a las pequeñas iniciativas de empresas comunitarias, la construcción de un pozo para una comunidad de campesinos, un salón multiusos, etc... 

--¿Ha habido proyectos que ustedes quisieran haber apoyado, pero que se han quedado en meros proyectos por falta de recursos?

--Monseñor Tejado: Este año no hemos tenido aún este problema. Cada año logramos encontrar los fondos necesarios para la financiación de todos los proyectos. En esta sesión hemos aprobado un total de 200 proyectos, y como en los últimos años, debemos a la generosidad de la Iglesia italiana la posibilidad que la Fundación tiene de poder trabajar. 

--Es curioso el que la Iglesia católica destine dinero a proyectos de desarrollo. El objetivo de la Iglesia es la evangelización. ¿No cree que distrae a la Iglesia el comprometerse en actividades como la de esta fundación?

 --Monseñor Tejado: No lo creo. Si entendemos el trabajo social como lo entiende la doctrina social de la Iglesia, nos damos cuenta de que puede ser un instrumento de evangelización y de diálogo ecuménico privilegiado. Todo depende del espíritu con el que se trabaja. Nosotros entendemos el trabajo social y caritativo como una parte esencial de la pastoral: el leproso que se encontró con san Francisco de Asís, puede ser que tuviese derecho a la asistencia, pero el beso del santo que se inclinó fue un don de Dios, que a través de san Francisco, llegó a este hombre. La Iglesia no se interesa por el trabajo exclusivamente social. El trabajo de la Iglesia en este área es eminentemente pastoral. Por esta razón, la Fundación acepta los proyectos que tengan este carácter socio-pastoral. 

--¿Quiénes colaboran económicamente con la fundación? ¿Qué puede hacer quien quiera apoyar a Populorum Progressio?

 --Monseñor Tejado: Hasta la fecha, las donaciones nos han llegado a través de la Iglesia en Italia y en particular del Comité para la ayuda al Tercer Mundo de la Conferencia Episcopal de ese país. En este momento estamos buscando ampliar esta colaboración contactando otros posibles donantes entre personas de América Latina. El trabajo no es fácil, pero confiamos en que el Señor nos irá ayudando. Quien quiera apoyar esta fundación del Papa puede hacerlo a través del Pontificio Consejo Cor Unum. El número de la cuenta corriente bancaria es:  

Pontificio Consejo Cor Unum

Banca de Roma - c/c n. 101010

Código IBAN: IT93 J 03002 05008 000000 101010

Código SWIFT: BROMITR1204 

Más información en: www.vatican.va

Por Jesús Colina

Obispos peruanos ante la entrada en vigencia del divorcio rápido

LIMA, miércoles, 16 julio 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado que ha emitido la Conferencia Episcopal Peruana sobre la entrada en vigencia de la norma que regula el divorcio rápido en el país.

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Con motivo de la entrada en vigencia de la Ley Nº 29227 que regula el Procedimiento No Contencioso de la Separación Convencional y Divorcio Ulterior en las municipalidades y notarías de la república, además de reiterar que lamentamos la adopción de dicha norma por debilitar la unión matrimonial, también hemos visto con preocupación que algunos medios de comunicación al momento de difundir esta noticia, transmiten imágenes de matrimonios realizados en templos católicos, provocando en los receptores una confusión sobre los verdaderos alcances de la referida norma.

Por este motivo, vemos conveniente comunicar a los fieles católicos y a todas aquellas personas de buena voluntad que también creen en la indisolubilidad del matrimonio, lo siguiente:

Conforme al plan de salvación de Dios, el matrimonio es un vínculo sagrado que consiste en la unión voluntaria de un hombre y una mujer, que deciden constituir entre sí una comunidad permanente de vida y amor: «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a la mujer y se harán una sola carne» (Gn. 2, 23).

Por su propia naturaleza, esta unión es indisoluble y está orientada al bien de los cónyuges, a la procreación y a la educación de los hijos. La fidelidad a las promesas que hicieron los cónyuges al momento de contraer matrimonio, está intrínsecamente unido al amor fiel y perpetuo de Dios trino y a la dignidad de todo ser humano. «Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre» (Mt 19,6; Mc 10,9).

En consecuencia ninguna norma civil puede afectar el carácter sacramental del matrimonio religioso. El matrimonio es y será siempre un sacramento indisoluble, por lo que no es admisible el divorcio. Atentar contra la perpetuidad del matrimonio significa alejarse del orden natural dispuesto por el Creador en bien de sus hijos.

Pedimos a los medios de comunicación cuidar de difundir de manera clara, objetiva, responsable y verazmente los alcances de la norma en cuestión, especialmente en el caso de la publicación de fotografías y edición de vìdeos.