Ecología: los verdes y las exageraciones

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(Zenit.org) Sería difícil encontrar a alguien que no estuviera a favor de un ambiente limpio, pero con frecuencia los verdes exageran los peligros hacia el medio ambiente o proponen medidas tan radicales que perjudicarían a la sociedad.

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Por ejemplo, en el último “Worldwatch Issue Alert” (8/9/00) de la organización norteamericana “Worldwatch Institute”, piden un aumento de los impuestos sobre el petróleo, y ello en un momento en que las economías están sufriendo por reciente subida de su precio.
A continuación analizaremos varios ejemplos de exageraciones y falsas alarmas. Así, la próxima vez que encontremos un reportaje alarmante sobre el medio ambiente sabremos que no debe aceptarse tan fácilmente.
¿Las temperaturas aumentan?
El pasado 19 de agosto, el “New York Times” publicó un largo artículo en primera página afirmando que el hielo del Polo Norte se estaba deshaciendo. La noticia tuvo sus orígenes en la visita de algunos científicos al centro del Ártico, donde observaron áreas de mar abierto en vez de hielo. El hecho fue presentado como una prueba incontrovertible del efecto invernadero y del daño que la actividad del hombre, por medio de la producción de gases industriales, causa al medio ambiente.
Enseguida la noticia fue citada por los periódicos de muchas partes del mundo publicándola con relieve. Incluso la revista “Time”, en su edición europea (4/9/00), situó el artículo en portada.
Sin embargo diez días después el “New York Times” dio marcha atrás y reconoció que se habían equivocado. El periódico admitió que expertos en el campo del clima habían observado que la ausencia de hielo en una parte del Ártico podría ser el resultado de diversos factores, incluso de causas naturales que no tienen nada que ver con el supuesto efecto invernadero.
En su rectificación, el “New York Times” citó al Dr. Mark Serreze, de un centro científico de Colorado, según el cual no había razón para alarmase. Además, el experto observó que en otras ocasiones se había dado el fenómeno de mar abierto en el Polo y que no hay evidencias que relacionen el hecho con cambios en el clima global. Otros científicos apuntaron que durante un verano normal el 10% del Ártico consiste en mar abierto, y que este fenómeno tal vez ha existido durante siglos. Desgraciadamente, gran parte de los periódicos que publicaron el primer artículo alarmante del “New York Times” prácticamente ignoraron la rectificación.
Las catástrofes
Otra tendencia de algunos es culpar de las calamidades a la contaminación del medio ambiente. En el periódico inglés “Guardian” (15/5/00), un artículo informó sobre las afirmaciones de un grupo cristiano de caridad, “Christian Aid”. En el informe “Unnatural Disasters”, la organización acusó a los países ricos de condenar al Tercer Mundo a un número cada vez mayor de desastres humanitarios.
Un portavoz, Malcolm Rodgers, afirmó que nueve de los últimos once desastres a los cuales su organización había respondido fueron causados por condiciones climáticas extremas. Además, “Christian Aid” considera que hacia el año 2020 las tres cuartas partes de la población mundial podría encontrarse en peligro debido a sequías e inundaciones. Según ellos todo eso se debe al efecto invernadero, causado por los países occidentales.
Acusaciones tan extremas como las de “Christian Aid”, que hacen excesivo hincapié en el efecto invernadero, han sido condenadas por distintos grupos de científicos. Por ejemplo, el “National Post” (31/5/00) informó sobre un grupo de expertos, el “Cooler Heads Coalition”, que criticó las exageraciones de quienes afirman conocer con certeza el estado del clima global en las próximas décadas.
Muchos científicos cuestionan la fiabilidad de los datos sobre las temperaturas, dado que los lugares de observación se encuentran cerca de las grandes ciudades, cosa que podría afectar a los resultados. Otros comentan que aunque en algunos puntos de la superficie de la Tierra se observan temperaturas más elevadas, las pruebas de temperatura en la atmósfera no demuestran ningún aumento en los últimos años.
Además, aún aceptando un aumento en las temperaturas, los científicos afirmaron que el fenómeno podría deberse a muchos factores ajenos a la producción de gases por parte del hombre.
En cuanto a las catástrofes provocadas por el efecto invernadero, el “Washington Times” (8/9/00) publicó una serie de datos sobre la situación en Estados Unidos. El periódico observó que un servicio reciente de una de las agencias de noticias afirmó que las temperaturas en el país en la primera parte del año fueron las más altas en más de un siglo, y que ello se registraba en un año en que estaban sufriendo un número récord de sequías, fuegos y tornados.
No obstante el “Washington Times” constató que la realidad es distinta. Por ejemplo, aunque en unas zonas del sur de Estados Unidos había una sequía, el área afectada estaba dentro de los promedios de sequías de este siglo. Además, el país en general no careció de lluvias y de hecho durante la última década la cantidad de lluvia ha aumentado, en comparación con los datos de los últimos cien años.
Tampoco los datos sobre los tornados de los últimos 47 años demuestran que este año haya sido el peor. De hecho en muchos otros años han sido más frecuentes que en 2000 y el número de víctimas por este fenómeno ha ido en disminución por décadas.
El “Washington Times” también comenta otra afirmación: que el aumento en las temperaturas causará problemas a la agricultura. Sin embargo, el periódico cita un estudio del gobierno federal en el que se calcula que si hubiera un clima más caliente, el 92% de las cosechas norteamericanas se beneficiarían del cambio, y para el 8% restante habría escaso perjuicio.
Por su parte el Heartland Institute, en su publicación “Environment and Climate News” (agosto 2000), criticó las exageraciones sobre las temperaturas. Observaron que hace diez años el grupo formado por las Naciones Unidas para estudiar el clima afirmó que durante el próximo siglo habría un aumento de cinco grados Fahrenheit, mientras que otros grupos en Estados Unidos hablaban de aumentos de cinco a diez grados. Sin embargo hace cinco años la ONU redujo su previsión a un aumento de 3,5 grados, y en 1998 a sólo dos grados.
Los alimentos transgénicos
Los grupos verdes ejercen enorme presión contra la introducción de los alimentos modificados genéticamente. Uno de los argumentos que utilizan es que el maíz transgénico resulta nocivo para algunas mariposas.
Sin embargo las afirmaciones sobre las mariposas son cuestionables. En un artículo del “Guardian” (6/6/00) se observó que el maíz transgénico, que contiene un insecticida natural, evita que se tengan que fumigar los campos, y así, en las zonas donde utilizan ese maíz, el número de mariposas ha aumentado.
Asimismo el “New York Times” (6/6/00) publicó un artículo que desmentía las exageraciones de los verdes. Un equipo de científicos de la Universidad de Illinois ha estudiado el tema durante varios años y ha comprobado que las mariposas no sufrían al comer hojas cubiertas del polen procedente del maíz transgénico.
No obstante, el tema de las mariposas y el maíz transgénico continúa, como demostró el “Washington Times” en un artículo del 30 de agosto. La cadena televisiva CBS emitió un programa en el que afirmaban que las mariposas podrían morir debido al polen del maíz. Resulta que el estudio por el que prueban estas afirmaciones se hizo en un laboratorio donde las larvas de las mariposas fueron obligadas a comer hojas con el polen del maíz en concentraciones más elevadas de lo normal. Además, usaron un tipo de maíz que contiene mayor concentración de pesticida, aunque ese tipo se emplea en tan sólo el 2% de los campos. De todas maneras sólo el 20% de las larvas murieron.
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Contenido provisto por SEMANA INTERNACIONAL
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ZENIT Staff

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