«La visita del Papa a Corea favorecería la reconciliación»

Declaraciones del embajador de Seúl ante el Vaticano

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ROMA, 26 sep (ZENIT.org).- Hay que esperar todavía un poco para que pueda tener lugar el viaje de Juan Pablo II a Corea del Norte, pero ciertamente «favorecería el proceso de reconciliación que está teniendo lugar entre las dos Coreas, pues aligeraría la tensión en la península y en toda la región del sudeste asiático». Lo afirma el embajador de Corea del Sur ante el Vaticano, Bae Yang-il, en declaraciones a la agencia italiana «Adnkronos».

El representante de Seúl hizo estas afirmaciones en vísperas de la visita que hará a Roma el ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Norte, Nam Paek Sun. Bae Yang-il dice que si el ministro pide audiencia en el Vaticano, en los próximos días, encontraría las puertas abiertas: «No hay ningún motivo para que no sea recibido».

«La visita del Papa a Pyongyang sería muy importante, pues Juan Pablo II es considerado un símbolo de paz –dice el embajador–. Todo el pueblo de Corea del Sur alienta esta visita y hace tan sólo dos meses los obispos católicos de Corea del Sur enviaron una carta al pontífice para pedirle que vaya cuanto antes a Corea del Norte».

En la Corea comunista se calcula que hay unos 3.000 o 4000 católicos (antes de la guerra de 1950-1953 eran más de 100.000). En la capital hay una iglesia, pero parece que ya no quedan ni sacerdotes ni religiosos. En todo caso, desde hace años ya no se tiene contacto con ninguno. Los que quedaban deberían haber muerto.

Para que pueda tener lugar la visita de Juan Pablo II a Corea del Norte, como recuerda el mismo Bae Yang-il, es necesario que se den ciertas condiciones, como por ejemplo, el establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Vaticano y Pyongyang, y la posibilidad de que puedan entrar obispos y sacerdotes para asistir a la población católica.

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ZENIT Staff

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