Alemania: Los obispos reflexionan sobre «las intervenciones humanitarias»

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Publicación del documento «Sólo la paz es justa»

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BERLIN, 20 nov (ZENIT.org).- «Paz justa». Los obispos alemanes le dan al vuelta al concepto de «guerra justa» y, en un documento de 114 apretadas páginas, aprobado por su Asamblea tras un trabajo de tres años, ilustran las razones que imponen a los cristianos el rechazo de la violencia.

El problema de la paz no debe surgir cuando los choques han desencadenado ya la violencia de las armas, explican los prelados, sino que exige, a nivel de la política nacional o internacional, criterios de prevención, que combatan con tiempo y energía las causas de los conflictos, reduciendo las situaciones de tensión.

«Los derechos humanos no son sólo universales sino también indivisibles –se afirma en el documento–. No sólo competen a cada hombre, sino que cada uno tiene derecho a todos los derechos humanos. Una concepción de la justicia que, en determinados ámbitos culturales, sostiene la decadencia de los derechos exclusivos y por tanto destinados a desaparecer».

«Los derechos humanos son derechos previos al Estado –aclaran–; no están bajo la tutela del Estado sino que lo obligan y lo comprometen».

Los obispos alemanes proponen rígidas reglas a las intervenciones militares por razones humanitarias, tras la de la OTAN, en Yugoslavia, en 1999. Para emprender una injerencia armada –que debe de todos modos constituir la última de las posibilidades– en caso de ofensas serias y sistemáticas a los derechos humanos, se dictan una serie de criterios.

Entre ellos: una situación cierta de violación del derecho internacional, una limitación lo más amplia posible del uso de la fuerza, la salvaguarda del principio de la proporcionalidad, dar la precedencia a la tutela de las poblaciones civiles, el alivio de las condiciones de miseria y una amplia «preocupación por la situación después del conflicto», en el marco de una siempre necesaria visión política general.

Juan Pablo II afrontó ayer precisamente, al presidir el Jubileo de las Fuerzas Armadas y de Policía, el argumento de la «guerra justa», sintetizando de este modo las condiciones que hacen legítima una intervención armada: La paz, explicó, «como lo ha demostrado recientemente la experiencia, comporta en ocasiones iniciativas concretas para desarmar al agresor. Me estoy refiriendo a la así llamada «injerencia humanitaria», que representa, después del fracaso de los esfuerzos de la política y de los instrumentos de defensa no violentos, el último intento al que hay que recurrir para detener la mano del injusto agresor».

Los obispos alemanes auspician con firmeza además «estrechos controles internacionales» para todos los materiales nucleares de guerra, la urgencia de seguir preocupándose por el problema del rearme y del desarme, y condenar el comercio de armas.

Y aquí el documento episcopal alude también a los «notorios puntos débiles» de Alemania (uno de las mayores exportadores de material bélico del mundo). Los obispos aprecian sin embargo el trabajo de la Bundeswehr (el ejército federal alemán), subrayando el valor del «servicio de paz», que hay que valorar al mismo nivel que el servicio civil.

Más correcta que cualquier iniciativa militar, se lee en el documento, sería una política mundial que se preocupase de la paz y de un más adecuado derecho internacional. Por ello los obispos reclaman mayor atención a un «desarrollo garante de los derechos y duradero en los países del Sur».

En el ámbito de un auténtico orden de paz, por lo que se refiere a la situación de Alemania, los prelados piden que no se restrinja el derecho al asilo y piden luchar enérgicamente contra la enemistad hacia los extranjeros.

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ZENIT Staff

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