Cumbre mundial en el Vaticano de lucha contra el sida

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Monseñor Lozano Barragán: la prevención implica «ir contra corriente»

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CIUDAD DEL VATICANO, 30 nov (ZENIT.org).- En un intento por encontrar estrategias eficaces para detener la epidemia del sida, que avanza sin cesar contaminando ya a 36.1000.000 enfermos, se inauguró esta mañana en Roma la Primera Reunión Internacional sobre este tema con representantes de Asia, África, América y Europa.

El encuentro, que se tiene dentro de los muros vaticanos, ha sido convocado por el Consejo Pontificio para la Salud, organismo de la Sede Apostólica presidido por el arzobispo mexicano Javier Lozano Barragán.

Según datos presentados en el encuentro, hasta la fecha ya han muerto 21.800.000 personas a causa de esta enfermedad, y se prevé que su número aumente decididamente en los próximos años. En algunos países del África sub-sahariana, el virus se extiende con carácter de pandemia: tocando a entre el 20 y el 36 por ciento de la población. En Botswuana, por ejemplo, el 20 por ciento de la población ha contraído el virus VIH. En muchos de estos países la esperanza de vida ha descendido a entre 38 y 40 años, casi la mitad de los años que vivía la gente antes de la llegada de la enfermedad.

En la mañana de hoy, durante la Conferencia, el Consejo Pontificio para la Salud ha presentado el trabajo realizado en este sentido, tras la celebración, en diciembre del año pasado, del congreso que llevaba por lema «La Iglesia católica y el desafío del VIH-SIDA». El organismo vaticano está realizando una «Biblioteca y archivo sobre el sida», avanza en la redacción de un proyecto de vademécum para la asistencia de los enfermos de sida, y ha desempeñado actividades de ayuda y asesoría en África, en las Américas, Asia y Europa.

En un encuentro con los periodistas, que tuvo lugar en la mañana de hoy en la Sala de Prensa de la Santa Sede, monseñor Lozano Barragán, constató los avances experimentados con las nuevas medicinas que sirven para tratar la enfermedad, reforzando el sistema inmunológico del enfermo, alargando de manera considerable su vida. Ahora bien, denunció que su elevado coste hace que estas medicinas no estén al alcance de las personas de países pobres, precisamente donde más extendida está la enfermedad.

«No hay duda de que lo más importante es la prevención de la enfermedad –añadió Lozano Barragán–. Para prevenir el contagio a través de relaciones sexuales, el mejor remedio es la castidad en el matrimonio y fuera del matrimonio, aunque esto signifique ir contra corriente en una sociedad pan-sexual como la contemporánea. Ahora bien, se trata de una ley de Dios, que es siempre actual y que siempre puede ser observada».

En la jornada de mañana, los participantes en la Conferencia internacional sobre el sida organizada en el Vaticano visitarán dos centros representativos: en la mañana irán al cárcel de Rebibbia, con muchos presos enfermos de sida, y, en la tarde, al Hospital del Niño Jesús de Roma, que también afronta de manera dramática las consecuencias de este virus.

En los dos centros se ha organizado una mesa redonda para poder dialogar con los responsables de los dos centros. En el encuentro participan 30 expertos, invitados por el Consejo Pontificio para la Salud.

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ZENIT Staff

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