El desafío del desarrollo pasa por las nuevas tecnologías

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Presentado hoy el informe de la ONU sobre Desarrollo Humano

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ROMA, 10 julio 2001 (ZENIT.org).- El informe de la ONU 2001 sobre desarrollo humano, presentado hoy, ha estudiado la situación de 162 países del mundo. Este informe presenta más luces que sombras. Como ha subrayado Mark Malloch Brown, administrador del Programa de Desarrollo Humano de Naciones Unidas (UNDP), “ignorar los progresos tecnológicos logrados en el campo médico, de la agricultura y de la informática, significa perder la oportunidad de transformar la vida de los pueblos pobres”.

En resumen, el UNDP está convencido de que, a través de la fusión entre la tecnología informática y de comunicaciones y las biotecnologías, será posible resolver los problemas de subdesarrollo que todavía hoy provocan que 1.200 millones de personas vivan con un dólar al día. Problemas que tiene como fruto que 325 millones de chicos y chicas no tengan acceso a la enseñanza primaria, y que 11 millones de niños mueran cada año por enfermedades previsibles y curables.

Tras años de escenarios pesimistas, el UNDP muestra una postura más optimista. Entre los ejemplos de que es posible vencer la difusión de las epidemias, el UNDP subraya que, entre 1980 y 1999, una nueva terapia de rehidratación oral ha reducido en tres millones el número de muertes de neonatos. El desarrollo de vacunas para el VIH, la malaria, la tuberculosis y enfermedades menos conocidas, como la del sueño y la ceguera fluvial, podrían salvar cada año la vida de millones de habitantes del sur del mundo.

Lamentablemente, la investigación y la tecnología en general sólo se desarrollan en los países ricos. Por este motivo, el gasto sanitario se concentra en el tratamiento de las enfermedades propias de los países industrializados, mientras que se invierte menos en la curación de las epidemias que golpean a los países en vías de desarrollo.

El UNDP explica que la investigación puede dar grandes pasos no sólo en el campo médico. La tecnología de la informática y de las comunicaciones podría tener un impacto mucho más amplio porque permitirían la superación de las barreras de aislamiento social, económico y geográfico. Esto aumentaría el acceso a la información y a la instrucción a las poblaciones pobres.

En Turquía, por ejemplo, se está poniendo apunto un sistema de instrucción a distancia y, en la India, los proyectos con el impulso de la tecnología están multiplicando los puestos de trabajo.

Un capítulo especial del informe está dedicado a los organismos genéticamente modificados (OGM). El UNDP subraya que las biotecnologías ofrecen posibilidades de crear nuevas semillas, alteradas genéticamente para resistir las sequías, las enfermedades y los insectos.

Mark Malloch Brown explicó que “los OGM son el modo mejor para evitar que centenares de millones de personas mueran de hambre” y por lo que se refiere a las dudas levantadas por algunos grupos ecologistas, precisó que “no hay una sola muerte en el mundo cuya causa pueda ser atribuida a los OGM”.

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ZENIT Staff

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