Un fraile capuchino al Papa: Los santos hacen que la paz no sea una utopía

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Última predicación al pontífice y sus colaboradores antes de Navidad

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CIUDAD DEL VATICANO, 21 diciembre 2001 (ZENIT.org).- La paz y la figura de san Francisco de Asís se convirtieron en los protagonistas de la última predicación de un fraile capuchino a Juan Pablo II y a sus colaboradores antes de la Navidad.

Las palabras de los ángeles, «Paz a los hombres que ama el Señor», explicó el padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, no son un auspicio, sino una noticia: el anuncio de que las promesas de los profetas se han cumplido.

Estas promesas de paz parecen contrastar con la realidad en que vivimos, continuó constatando el predicador del Papa. En la vida de los santos, sin embargo, se hacen realidad.

«Ellos nos ayudan a leer de la manera adecuada las promesas de paz de la Biblia y nos permiten ver que el cumplimiento no está por debajo de la promesa, sino por encima de ella», aseguró.

El padre Cantalamessa puso así en el centro de su meditación al pobrecillo de Asís.

San Francisco, añadió, promovió la paz «entre las ciudades, en las ciudades, y no sólo entre los hombres». El sentido de esta paz, siguió diciendo, es ««la paternidad de Dios», «de donde mana la felicidad de reconocer como hermanos y hermanas a todas las criaturas».

La cuestión decisiva de la paz, por tanto, está en el corazón del hombre, concluyó, y así se comprende la importancia que adquiere el perdón, «arma vencedora» no sólo a los ojos de la fe, sino también de la experiencia de la vida.

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ZENIT Staff

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