En las arenas movedizas de la pena de muerte

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Casos llamativos en los países islámicos; cambios en Estados Unidos

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SOKOTO, 26 enero 2002 (ZENIT.org).- Continúa el debate sobre la aplicación de la pena de muerte. La atención se ha centrado sobre Nigeria y el caso de Safiya Husaini, condenada por adulterio a morir lapidada. La BBC informaba el 14 de enero que una corte islámica había pospuesto la sentencia ante una apelación.

Sus abogados, en un primer momento, habían asegurado que fue violada. Pero la mujer afirma ahora que el bebé fue engendrado por su marido. El retraso se debe a la necesidad de que los fiscales puedan responder a las nuevas afirmaciones de la defensa. La audiencia se ha fijado para el 18 de marzo.

Una corte islámica en Sokoto había declarado culpable de adulterio a Husaini el año pasado, un crimen que lleva acarreada la pena de muerte. El abogado de Husaini, Abdulkadir Imam Ibrahim, declaró que en los primeros pasos del proceso su cliente había estado bajo coacción, sin representación legal.

El 4 de enero, la BBC informaba que un hombre de 17 años había sido colgado en Nigeria por el cargo de asesinato. Esta era la primera ejecución desde que se introdujo la ley islámica en gran parte del norte del país. Sani Yakubu fue acusado de asesinar a una mujer y a sus dos hijos pequeños durante un robo en su casa en el estado de Katsina.

En Vietnam, funcionarios han anunciado que sólo en este año las autoridades han ejecutado siete hombres acusados de crímenes que van desde el robo hasta el tráfico de drogas, informaba Associated Press el 15 de enero. Según AP, más de 100 personas son ejecutadas por fusilamiento cada año en Vietnam, muchos por crímenes relacionados con las drogas, el asesinato o el robo.

La Agencia France-Presse (AFP) informaba que en Arabia Saudí, tres hombres fueron decapitados el 1 de enero por actos de sodomía y por “seducir a jóvenes” según el Ministerio del Interior.

Ali bin Hatan bin Saad, Muhammad bin Suleiman bin Muhammad y Muhammad bin Khalil bin Abdullah fueron ejecutados en la zona suroeste del país, en la ciudad de Abha, según un comunicado de la Agencia oficial Saudi Press.

Estas ejecuciones han sido las primeras de este año en Arabia Saudí, donde las decapitaciones son públicas y se realizan con una espada. El año pasado al menos 81 personas fueron decapitadas.

En Japón, dos hombres acusados de múltiples asesinatos fueron colgados. Son las primeras ejecuciones en 13 meses, informaba el 27 de diciembre AFP. Las ejecuciones se llevaron a cabo mientras las sesiones del Parlamento estaban suspendidas. Ésta es una práctica que los anti-pena de muerte consideran encaminada a reducir las críticas a los ahorcamientos, apuntaba AFP. Japón ha ejecutado a 41 personas desde 1993. Otros 110 condenados esperan en el corredor de la muerte, 50 de ellos han agotado todos los canales de apelación.

En China, una serie de ejecuciones han marcado el final de año, informaba el 31 de diciembre la BBC. En la última semana del año China ajustició a más de 40 personas, por crímenes que van desde el asesinato hasta la malversación de fondos. Se estima que China ha llevado a cabo de 2.000 a 5.000 ejecuciones el pasado año, informaba la BBC.
El New York Times informaba el 28 de diciembre que las autoridades chinas están favoreciendo las inyecciones letales como medio de ejecución en lugar del disparo en la nuca.

Existe desacuerdo sobre los motivos que están detrás de este cambio. Algunos consideran que buscan disminuir las críticas, mientras que otros afirma que es una forma más barata de ejecutar a los presos. El New York Times también avanzaba que el cambio podría tener relación con la práctica establecida de usar los órganos de los presos ejecutados. Las inyecciones no dañan los órganos necesarios para los transplantes y los transplantes se pueden realizar también de modo más rápido.

Otros países están dejando atrás la pena de muerte. Associated Press, el 8 de enero, informaba que la legislación de Taiwán acaba de abolir una ley que imponía la pena de muerte a los secuestradores, asociaciones criminales y otros crímenes violentos.

En la pasada década, 176 taiwaneses han sido ejecutado bajo esta ley, incluyendo a 39 secuestradores. Un comunicado del Ministerio de Justicia expresaba la línea indicada “hemos fallado en detener el crimen incluso con la imposición de las más severas penas a los criminales”. El Ministro de Justicia consideraba la abolición de la ley como un paso crucial hacia la erradicación de la pena capital, que posiblemente tenga lugar en los próximos tres años.

Por su parte, Cuba parece tener una moratoria no oficial sobre las ejecuciones, informaba Reuters el 9 de enero. Desde mediados del 200, ninguno de los 49 presos del corredor de la muerte ha sido ejecutado.

“Esto demuestra un cambio importante y positivo en comparación con el macabro récord de miles de personas ejecutadas durante los primeros 42 años de este gobierno”, afirmaba la Comisión Cubana para los Derechos Humanos y la Reconciliación Nacional en una informe enviado a los medios extranjeros en La Habana.

Un informe anterior de la comisión decía que Cuba había ejecutado al menos 21 presos por fusilamiento en 1999, siendo una de las naciones en el mundo que más usa la pena de muerte per capita.

En Khirguizia, el Presidente Askar Akayev ha firmado una prolongación de la moratoria sobre la pena de muerte, informaba la BBC el 16 de enero. La moratoria, que fue introducida por primera vez en 1998, se entenderá hasta el final del presente año.
Desarrollo en Estados Unidos.

Los Estados Unidos en el año 2001 han visto una reducción del número de ejecuciones, por segundo año consecutivo. La ejecución en Texas del condenado por asesinato Vincent Edward Cooks ha sido la última del año, informaba el New York Times el 14 de diciembre. La ejecución de Cook fue la número 66 del año, que han bajado con respecto a las 85 del 2000, y las 98 de 1999.

Muchos americanos todavía respaldan la pena de muerte, aunque el respaldo está bajando, afirma el Times. Una entrevista de la pasada primavera mostraba que el 65% respaldaba la pena capital, cifra que ha bajado del 80% de 1994.

El Death Penalty Information Center ha publicado recientemente un informe detallado sobre la situación en Estados Unidos, “The Death Penalty in 2001: Year End Report”. Desde la reinstauración en 1976 de la pena de muerte, 749 personas han sido ejecutadas. El 1 de octubre, había 3.709 presos en el corredor de la muerte, menos que al inicio del 2001, 3.726.

El documento decía que durante el pasado año, “casi cada Estado que mantiene la pena de muerte ha considerado o ha dado paso a una legislación que prevé una mejor protección para los defendidos en casos de pena capital”. Cinco Estados han avanzado hacia la ilegalización de la ejecución de retrasados mentales, un tema que la Corte Suprema de Estados Unidos examinará este año. Además 17 Estados han legislado para proporcionar a los detenidos mayores oportunidades en los exámenes de DNA.

Las últimas estadísticas proporcionadas por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos revelan que el número de personas sentenciadas a muerte en el 2000 –214- ha bajado un 24% respecto al año anterior, y es el número más bajo en las últimas dos décadas.

Pero el gobierno federal y el Estado de Nuevo México han vuelto a la pena de muerte en el 2001. Timothy McVeigh fue ejecutado el 11 de junio y Juan Garza el 19 de junio, siendo las primeras ejecuciones federales desde 1963.

En su declaración al primer congreso mundial sobre pena de muerte, el pasado 21 de junio, la Santa Sede hacía notar que “ha buscado de manera sistemática la abolición de la pena de muerte y su Santidad el Papa Juan Pablo II ha apelado personal e indiscriminadamente en numerosas ocasiones para que las sentencias fueran conmutadas por castigos menores”.

L
a declaración añadía: “Es más necesario que nunca el que la dignidad inalienable de la vida humana sea universalmente respetada y reconocida por su valor inconmensurable”. La suerte de muchos presos depende de la respuesta a esta súplica.

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ZENIT Staff

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