Desarrollo: La Iglesia propondrá en Johannesburgo una «ecología humana»

Prepara la cumbre mundial de Johannesburgo

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ROMA, 8 mayo 2002 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha comenzado a movilizarse para que en la próxima cumbre mundial sobre medioambiente y desarrollo, el hombre, en especial el que vive en los países pobres, se convierta en el protagonista de su propio progreso.

La cumbre tendrá lugar Johannesburgo (Sudáfrica) del 2 al 11 de septiembre, convocada por Naciones Unidas, a diez años de la Conferencia de Río de Janeiro.

Para preparar el acontecimiento, la Universidad Pontificia Lateranense, dependiente directamente de la Santa Sede, organizó este martes un seminario sobre «Salvaguardia de la creación y tutela del medio ambiente; hacia una ecología humana».

En el encuentro participó monseñor Celestino Migliore, subsecretario para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado del Vaticano, quien comenzó revelando que «La participación de la sociedad civil, de las organizaciones no gubernamentales y de las asociaciones también católicas, se prevé muy importante en Johannesburgo».

Según el representante vaticano, es de desear una «eficaz coordinación de los grupos» de la sociedad civil para dar voz a los países más pobres del planeta.

Migliore explicó que en el encuentro la Santa Sede busca contribuir a «detectar vías de desarrollo sostenible con claras repercusiones éticas y sociales sobre la humanidad».

Para ello, aclaró, el debate sobre los aspectos económicos, sociales y ambientales debería llevar a un cambio, es decir al paso «de un desarrollo puramente económico a un desarrollo sostenible humano».

El objetivo que presentará la Iglesia católica en Johannesburgo es el de la «ecología humana», frontera indicada por Juan Pablo II en la encíclica «Centesimus Annus», que se basa en la formación de la «conciencia de la creación» descrita por la doctrina social de la Iglesia.

Esta conciencia inspira motor los «principios de responsabilidad y equidad, salvaguardia de la creación y acceso a los bienes primarios, incluida la educación», recordó monseñor Migliore.

Por eso, siguiendo con el primer principio de la Declaración de Río de Janeiro, la Santa Sede insistirá en «la centralidad del hombre».

Para monseñor Migliore, Johannesburgo más que «un círculo que hay que cerrar es un punto
de partida».

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ZENIT Staff

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