El Ejército israelí permite la celebración de la Navidad en Belén

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Los cristianos pueden entrar a la ciudad con permisos especiales

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JERUSALÉN, 24 diciembre 2002 (ZENIT.org).- El Ejército israelí se retiró en la mañana del martes de la Plaza del Pesebre y de otros puntos céntricos de Belén (Cisjordania) en preparación de la misa de Nochebuena en la Iglesia franciscana de Santa Catalina.

Retirado el toque de queda, los cristianos de Belén se echaron a las calles para saludar al patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud Michel Sabbah, quien vino en procesión desde Jerusalén.

Entre las callejuelas del centro, el líder religioso recibió largos aplausos de la población, en particular de los musulmanes. Entre la gente, se podía ver a algún niño vestido de Papa Noel, pero las casas y calles aparecían, desnudas, sin adornos navideños.

Según establecen las normas del «status quo», agentes montados a caballo de la policía israelí escoltaron al cortejo desde Jerusalén hasta llegar al puesto de control de Tantur, donde comienza el territorio palestino. En el lugar, se reunieron pacifistas israelíes para improvisar una manifestación.

Al entrar a Belén, la peregrinación dirigida por el patriarca fue escoltada por la policía palestina. En signo de fiesta, numerosas ambulancias de la Medialuna Roja comenzaron a sonar las sirenas.

En la plaza del Pesebre, en medio del festivo toque de campanas proveniente de la Basílica de la Natividad y de las iglesias vecinas, así como, el alcalde de Belén, Hanna Nasser, quien le transmitió el saludo de bienvenida del presidente de la Autoridad Palestina Yasser Arafat, impedido por el gobierno de Israel para participar en la celebración.

En la plaza contigua a la Basílica, esperaban bajo la lluvia la llegada de la peregrinación seminaristas, frailes franciscanos y religiosos, que después se unieron a la procesión solemne de entrada en la Basílica.

A los lados, sin embargo, se desarrolló una manifestación política de centenares de activistas palestinos, con banderas y pancartas contra la ocupación militar palestina. Este clima de tensión describe muy bien el ambiente en que se está celebrando esta Navidad en la ciudad en que nació Jesús.

Las autoridades israelíes anunciaron que los cristianos árabes de Israel, y los residentes en Cisjordania y la franja de Gaza que posean permisos especiales, podrían acceder a Belén para participar en las celebraciones de la noche Nochebuena y del día de Navidad.

El patriarca Sabbah concelebrará esta noche la Misa del Gallo en la Iglesia de Santa Catalina, junto al convento de los franciscanos, desde hace 800 años custodios de los santuarios cristianos en Tierra Santa.

Muchas tiendas de Belén, por la falta de peregrinos y turistas, estaban cerradas y la ocupación en los hoteles era baja, como consecuencia de la ocupación militar israelí, que por segunda vez este año, comenzó tras el sangriento ataque de un suicida islámico procedente de esta localidad en Jerusalén.

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ZENIT Staff

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