Habla Oswaldo Payá, disidente cubano y candidato al Premio Nobel de la Paz

«La paz tiene que ver con saber que se hace el bien; el amor al prójimo es la base de la paz»

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LA HABANA, 20 febrero 2003 (ZENIT.org).- El disidente cubano Oswaldo Payá es el responsable del Movimiento Cristiano Liberación, una iniciativa pacífica que promueve en Cuba la democracia y la defensa de los derechos humanos con el único recurso de la palabra.

El nombre del disidente y dirigente cristiano figura, junto al de Juan Pablo II, entre los 150 de la lista que el Instituto Noruego Nobel maneja para la concesión del Premio Nobel de la Paz de este año.

Oswaldo Payá reflexiona en esta entrevista exclusiva concedida a la redacción de Zenit en España sobre el significado de la paz, tras conocerse su posible candidatura.

–¿Cómo ha recibido la noticia de su candidatura al Premio Nobel de la Paz de este año?

–Oswaldo Payá: Sabía que mi nombre había sido propuesto por algunas asociaciones, y que algunas personalidades, Vaclav Havel entre ellos, apoyaba mi candidatura. Los que me han propuesto en América Latina y en Europa no me reconocen a mí, sino al movimiento cívico cubano, un movimiento pacífico sumamente difícil que estamos haciendo en Cuba.

En Cuba ha habido una tradición violenta de cambios; la paz en Cuba es importante para la paz en América. Pero yo no estoy en esta empresa solo, sino dentro de un gran movimiento que opta por la vía pacífica aún en medio de la represión violenta.

Precisamente hoy [este miércoles] hemos denunciado la injusticia cometida contra dos compañeros que han sido golpeados y arrestados. Nos han confesado que los guardias que los detuvieron les pedían que cogieran las armas, porque la Revolución sólo se quitaría con sangre. Nosotros no queremos la imposición por la violencia y por la muerte, por eso no consentimos el lema «Socialismo o Muerte».

–¿Qué significaría la recepción del Premio a nivel personal y para Cuba?

–Oswaldo Payá: No tengo ninguna vanidad a nivel personal. El proyecto Varela es una campaña nacional en la que yo trabajo con mi familia. Mi esposa, mis hermanos, toda mi familia, como yo, ha puesto toda la vida en conseguir en Cuba un cambio pacífico. Es muy difícil cuando se sufre la persecución, la soledad, y cuando la realidad cubana aparece tan deformada.

Cuando viajé a Europa para recibir el premio Sajarov del Parlamento Europeo, percibí que también allí muchos ven a Cuba como un enfrentamiento entre derechas e izquierdas. Me gustaría que nos vieran como a 11 millones de seres humanos que «tenemos derecho a los derechos».

–¿Qué es para usted la paz y en qué consiste el trabajo para conseguirla?

–Oswaldo Payá: La paz se tiene que trabajar primero en el ámbito del alma y del corazón del ser humano, tiene que ver con el reconocimiento de la propia dignidad, esa dignidad yo la descubro desde la fe, aunque no digo que otros que no tengan fe no tengan también la dignidad de la libertad de los hijos de Dios, es tanta la libertad que pueden no reconocerlo. La paz tiene que ver con saber que se hace el bien; el amor al prójimo es la base de la paz.

En el plano más íntimo, el motivo y la fuente de toda la paz para mi familia, para los hijos y los amigos es en mí la paz de Dios. Por eso cuando usted me habla de un Premio a la Paz pienso aunque leo la Biblia todos los días, no soy bueno citando versículos en aquella frase «Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres»; la gloria es para Dios en el Cielo, y en la tierra la paz se anuncia como una vocación del ser humano.

–¿A nivel social qué rasgos tiene la paz?

–Oswaldo Payá: A nivel social la paz tiene que ver con el reconocimiento del hermano en el otro, al margen de culturas, de razas… Hay tantos ambientes de la vida llamados a ser ámbito de la paz y que son sin embargo ámbitos de conflicto, creo que es porque no se reconoce al otro como ser humano y a cada uno con el mismo derecho a la felicidad. La paz primero es personal, y desde allí se lleva a las estructuras.

La paz tiene que ver mucho con la justicia: no hay paz donde hay una mayoría condenada a la marginación o a la pobreza, o donde hay una minoría excluida, fruto del egoísmo. El egoísmo entonces se convierte en sistema y llega al sistema. Pero la guerra siempre es una falsa vía de solución, nunca puede ser la solución a un problema. Si la guerra es la solución, está triunfando la violencia. En el Movimiento de Liberación no nos gusta hablar de «método» pacífico sino de opción por la paz, de un camino que es también meta porque desde el momento que se opta por el camino pacífico nos liberamos de la violencia en dos planos: no nos sometemos a la violencia y no actuamos con violencia.

–¿Qué significó para usted el encuentro que tuvo recientemente con el Santo Padre, otro de los candidatos al Premio Nobel de la Paz?

–Oswaldo Payá: El encuentro con el Santo Padre fue para mí muy especial porque pude verlo en un viaje en el que apenas contaba con 24 horas. No tuve una entrevista privada con él, recibí su bendición, besé la mano de ese hombre de carne y hueso que se ha entregado por el pueblo de Dios, y todo esto está lleno de significado para mí; aunque no sé si el Santo Padre supo que fue un dirigente del Movimiento de Liberación de Cuba el que se arrodilló ante él.

Hasta ahora no he hablado con nadie de esto, pero el pensamiento del Santo Padre ha sido una fuente constante de inspiración para el Movimiento de Liberación. El Papa habla con equilibrio de todas las formas de opresión y no solo de una, esto llamó nuestra atención desde muy pronto. Pero mi vinculación con la Iglesia no pretende ser política sino de hijo de la Iglesia, no he renunciado a ella en medio de la persecución. En Cuba surgimos como Movimiento porque defendíamos la libertad de los hijos de Dios. Todos estos contrastes estuvieron presentes en mi visita al Santo Padre.

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ZENIT Staff

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