Monseñor Sgreccia recuerda que la ciencia debe avanzar con una guía ética

Interviene en la IX Asamblea General de la Academia Pontificia para la Vida

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CIUDAD DEL VATICANO, 27 febrero 2003 (ZENIT.org).- El obispo Elio Sgreccia afirmó este miércoles que la ciencia no puede ser autónoma de un juicio ético porque la investigación en sectores como el biomédico y biotecnológico pueden tener consecuencias para todos.

El vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida» pronunció estas palabras al intervenir en la fase conclusiva de los trabajos de la IX Asamblea General celebrada sobre la «Ética en la investigación biomédica».

Sgreccia indicó que el Magisterio de la Iglesia confía en la contribución de científicos e investigadores –quienes son responsables de moverse dentro de unos márgenes éticos determinados– y subrayó «la centralidad del hombre como sujeto y beneficiario de las investigaciones».

Además recalcó que la libertad y a la autonomía de los científicos no es cuestionada por la visión antropológica de la Iglesia porque «los valores no son ajenos a la libertad».

En este contexto, afirmó que «el hombre debe responsabilizarse de su prójimo y trabajar orientado al bien de quien está a su lado».

Esta visión, aplicada a la esfera de la bioética y de las investigaciones en el campo genético, implica que «no se puede sostener» la tesis de la autonomía de la ciencia respecto del juicio ético porque «la investigación en el sector biomédico y de la biotecnologías pueden tener dimensiones y consecuencias de relevancia planetaria», explicó.

«El consentimiento de los sujetos sometidos a experimentos, el deber del Estado de promover investigaciones, la necesidad de vínculos entre instituciones públicas y privadas de investigación y el respeto de las minorías» son, según el prelado, «otros elementos que deben influir en la valoración de las políticas de la investigación científica».

Por otro lado, el vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida constató que las universidades católicas «están afrontando el grave desafío de la falta de recursos para continuar las investigaciones».

«Todos sabemos que para algunas universidades es difícil tener acceso a los fondos públicos –especialmente en algunas naciones– a menos que cedan a determinados acuerdos», dijo.

«Se puede barajar la hipótesis de la creación de “Fundaciones” específicas que puedan así llevar a cabo investigaciones para atenuar los efectos de estos problemas», sugirió.

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ZENIT Staff

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