No se han agotado las vías de la paz, advierte la Iglesia en España

Se lanza un nuevo llamamiento a orar por la paz

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MADRID, 19 marzo 2003 (ZENIT.org).- Ante la amenaza de guerra inminente en Irak, la Conferencia Episcopal Española ha convocado nuevamente a la oración y a la penitencia para implorar el don de la paz y ha recordado que no se puede acudir a la guerra a menos que se haya probado que no existe ningún otro medio para restablecer el orden.

En la nota fechada el 18 de marzo, el organismo pide a las autoridades de Bagdad su colaboración con la comunidad internacional para evitar la intervención armada.

Asimismo, se dirige a la ONU a fin de que sus miembros no «consideren agotadas las vías pacíficas para hacer cumplir los acuerdos internacionales».

«La Conferencia Episcopal Española pide además que no dejen de sopesarse las tremendas consecuencias que provocará una operación militar internacional para las poblaciones de Irak, para el equilibrio de toda la región de Oriente Medio y para la estabilidad mundial».

Por su parte, en el marco de la crisis en Irak, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española difundió este miércoles una nota pastoral titulada «La paz, don de Dios e imperativo moral» dirigida a «iluminar la conciencia de los católicos españoles».

En ella, se observa que «no toda forma de paz es expresión de justicia y orden» y que no se puede acudir «a la destrucción y a la muerte que la guerra comporta, a no ser en situaciones en las que, de un modo probado, no exista ya ningún otro medio disponible y sea fundada la esperanza de no producir males mayores de los que se desea evita».

Por ello subraya que, en el momento actual, «hay que agotar todos los medios pacíficos para evitar la guerra y, en todo caso, respetar la legalidad internacional en el marco de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas».

La Comisión Permanente del Episcopado español recuerda también que el recurso a la guerra es una de las decisiones políticas que tiene que ver con «principios morales ineludibles».

En este sentido, cita las palabras del Papa en su discurso del pasado de enero a los embajadores del mundo acreditados ante la Santa Sede.

«Como recuerda la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional –dijo entonces Juan Pablo II–, [el recurso a la guerra] no puede adoptarse, aunque se trate de asegurar el bien común, si no es en casos extremos y bajo condiciones muy estrictas, sin descuidar las consecuencias para la población civil, durante y después de las operaciones».

En su nota, la Comisión Permanente hace un llamamiento a todos los cristianos para que oren por el don de la paz, especialmente a través de la celebración de la Eucaristía y del rezo del Rosario, «oración orientada por su naturaleza hacia la paz».

«Nos unimos de todo corazón –concluye– a las gestiones del Santo Padre en favor de la paz y deseamos que encuentren eco positivo entre los gobernantes, de modo que no desfallezcan en los nobles esfuerzos por mantener el bien común universal y sepan eliminar toda razón que pudiese justificar el uso de esa “solución extrema” que es la intervención armada».

Más información en www.conferenciaepiscopal.es.

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ZENIT Staff

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