Episcopado alemán: La eutanasia no es solución; sí los cuidados paliativos

En un llamamiento al Consejo de Europa

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BERLÍN, miércoles, 28 enero 2004 (ZENIT.org).- En el contexto previo al debate que el próximo jueves debería haber mantenido la Asamblea Plenaria del Consejo de Europa sobre un informe favorable a la eutanasia, la Conferencia Episcopal alemana lanzó un llamamiento a los miembros de la UE pidiendo la prohibición de esta práctica médica.

En el comunicado difundido el 20 de enero, los prelados alemanes se refieren al Informe Marty sobre la Eutanasia (documento 9898), que contempla que los médicos que la practiquen estén defendidos, por ley, de la pena de prisión.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa tenía previsto someter a votación el 29 de enero dicho informe, si bien el lunes pasado sus miembros decidieron eliminar el debate de la agenda. De aprobarse, la propuesta llegaría al Parlamento Europeo, con el riesgo de que esta institución pudiera dar luz verde al colectivo médico para dicha práctica.

De ahí que los obispos alemanes pidan a los miembros del organismo que «rechacen cualquier forma de eutanasia activa y protejan así la dignidad de todo hombre y su imprescindible derecho a la vida».

Además, el episcopado alemán denunció la incoherencia de la propuesta –cuyo debate por el momento se ha suspendido— con la recomendación 1418 de la propia Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, aprobada el 25 de junio de 1999, en la que se aconseja «alentar a los Estados miembros del Consejo Europeo a respetar y a salvaguardar bajo cualquier aspecto la dignidad de los enfermos terminales o de los moribundos».

La recomendación 1418 pide igualmente la garantía de acceso de los enfermos terminales a los tratamientos paliativos y se recuerda que la eutanasia va en contra del artículo 2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que afirma que «la muerte no puede ser infligida intencionadamente a nadie».

La impunidad que se pretendía avalar «es un paso atrás respecto a la declaración pronunciada entonces sobre la inviolable dignidad de todo ser humano», observaron los obispos alemanes.

«Las personas ya sin esperanza se convertirán de esta forma en víctimas de un homicidio posibilitado por la ley –avisó el comunicado del episcopado–. Quien habla de “eutanasia voluntaria” valora erróneamente la situación de un enfermo terminal o de un moribundo, que en un contexto de este tipo a duras penas puede decidir con plena libertad sobre su muerte».

Los obispos advierten que la introducción de una ley «hace presión sobre cada persona que va a morir, porque de este modo la eutanasia se convierte en una opción que se le presenta además desde fuera».

«El deseo de morir –constatan— llega a menudo en primer lugar de la desesperación. En muchas ocasiones este estado no dura mucho si el enfermo cuenta con una compañía afectuosa, así como con medicación adecuada y asistencia psicosocial».

Es por ello «que las Iglesias siempre han reclamado una mejora de los tratamientos paliativos para los enfermos graves y terminales», concluye el comunicado.

La Federación Mundial de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC, por sus siglas en francés) –que representa a treinta mil médicos— también se pronunció contra el informe del suizo Dick Marty, calificando el documento de «devastador» e «incongruente» con las anteriores votaciones del Consejo de Europa.

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ZENIT Staff

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