CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 29 febrero 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II invitó este domingo a los fieles de todo el mundo a unirse con él en la oración con motivo de los ejercicios espirituales que vivirá durante esta semana.

En estos días de retiro, en los que el Papa ha suspendido todos los encuentros y audiencias públicas, participarán también sus colaboradores de la Curia romana.

«Que la Virgen de la escucha haga fructuosos para todos nosotros estos días de silencio, de meditación y de intensa comunión con Cristo», deseó el Papa a mediodía al despedirse de los peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro para rezar la oración mariana del «Angelus».

En este año, el encargado de dirigir las meditaciones al pontífice y a sus colaboradores será monseñor Bruno Forte, miembro de la Comisión Teológica Internacional --fue el redactor principal del histórico documento «Memoria y reconciliación: La Iglesia y las culpas del pasado»--, y presidente de la Facultad de Teología del Sur de Italia (con sede en Nápoles).

El tema de las meditaciones, que comenzaron en la tarde de este domingo, en la Capilla «Redemptoris Mater» del Vaticano, será «Siguiéndote a ti, luz de la vida».

Ilustrando el argumento a los micrófonos de «Radio Vaticano», monseñor Forte explicó que la guía de todas sus meditaciones será una frase del Evangelio de Juan (8, 12): «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida».

En esta frase, explicó, se sintetizan las tres etapas del encuentro con Dios, que marcarán el ritmo del retiro.

En primer lugar, se profundizará en «la vía purificativa», ilustrada en las palabras «el que me siga no caminará en la oscuridad». «Esta vía nos lleva a liberarnos de la oscuridad del mal», indicó.

En segundo lugar, los ejercicios propondrán «la vía iluminativa --"Yo soy la luz del mundo"--, que nos lleva a dejarnos inundar de la luz de Jesús muerto y resucitado por nosotros», reveló Forte.

Por último, se presentará «la vía unitiva --"tendrá la luz de la vida"--, que nos lleva a dar frutos de vida nueva en el encuentro con Cristo, nuestra vida, esperanza y luz del mundo».

Los ejercicios espirituales concluirán en la mañana del próximo sábado, 6 de marzo.

La tradición de los ejercicios espirituales en la curia romana fue introducida en 1929 por Pío XI, seguidor espiritual de san Ignacio de Loyola. Desde entonces, con muy pocas excepciones, se celebraban todos los años en la primera semana de Adviento. Pablo VI los trasladó a la primera semana de la Cuaresma.