Nuncio apostólico en Ucrania nuevo secretario general del Sínodo de los Obispos

Monseñor Eterovic sustituye al cardenal Jan Pieter Schotte

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 11 febrero 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha nombrado al arzobispo croata Nikola Eterovic, hasta ahora nuncio apostólico en Ucrania, secretario general del Sínodo de los Obispos.

El prelado sustituye en el cargo, según informa este miércoles la Sala de Prensa de la Santa Sede, al cardenal belga Jan Pieter Schotte, quien presentó al Papa su renuncia por razones de edad (en abril cumplirá los 76 años).

Monseñor Nikola Eterović, nació en Pucisca (Croacia) el 20 de enero de 1951. Ordenado sacerdote el 26 de junio de 1977, es licenciado en ciencias teológicas y pastorales relativas a las misiones.
Entró en el servicio diplomático de la Santa Sede el 25 de marzo de 1980, prestando su servicio en las representaciones pontificias de Costa de Marfil, España, Nicaragua y en la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado del Vaticano.

Nombrado nuncio apostólico en Ucrania el 22 de mayo de 1999, habla ocho idiomas (italiano, francés, inglés, alemán, español, polaco, ruso y ucraniano).

El cardenal Jan Pieter Schotte, nació en 1928 en la pequeña localidad flamenca de Beveren-Leie (Bélgica). Entró en la Congregación del Corazón Inmaculado de María (CICM, misioneros de Scheut), en 1946.

Ordenado sacerdote en 1952, de 1956 a 1962 fue vicerrector del Seminario de la Congregación en Lovaina, y de 1963 a 1966 rector del Immaculate Heart Mission Seminary en Washington.

En 1967 se trasladó a Roma para ser secretario de su Congregación, cargo que mantuvo hasta 1972, cuando pasó a trabajar para la Secretaría de Estado del Vaticano. Tras haber trabajado durante cinco años en el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, en 1985, Juan Pablo II le nombró secretario general del Sínodo de los Obispos.

El Sínodo de los Obispos es una institución permanente, creada por el Papa Pablo VI (15 Septiembre de 1965), en respuesta a los deseos de los participantes en el Concilio Vaticano II para mantener vivo el espíritu nacido de la experiencia conciliar.

El Sínodo, en su concepción actual, es una asamblea de obispos con la tarea ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia universal dándole su consejo.

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ZENIT Staff

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