Cardenal Ruini: La respuesta cristiana al terrorismo fundamentalista islámico

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Propuesta al Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Italiana

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ROMA, lunes, 22 marzo 2004 (ZENIT.org).- Ante el terrorismo islámico, la respuesta cristiana pasa por la condena de todo atentado contra la vida, el rechazo del odio, y la unidad de la comunidad internacional para afrontar sus causas, propone el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.

El cardenal Camillo Ruini expuso de manera articulada estos tres elementos al inaugurar este lunes en Roma la reunión del Consejo Permanente de los obispos italianos, que se clausurará el 25 de marzo.

El purpurado, obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma, si bien hablaba tras los atentados del 11 de marzo de Madrid, explicó que su análisis se enmarca en la oleada de atentados de orientación «islámica», que han golpeado Washington y Nueva York, Moscú, Tierra Santa e Irak.

«La primera respuesta que tenemos que dar consiste –como nos dijo el Papa en el Ángelus del domingo, 14 de marzo–, en la oración, en la solidaridad fraterna hacia quien ha quedado golpeado, pero también, y ante todo, a nivel moral, en la «absoluta condena de semejantes actos injustificables»».

Los autores materiales e intelectuales de estos crímenes, reconoció, «matan lo más posible, con el objetivo de alcanzar de este modo mayores resultados para su infame estrategia».

«Ahora bien –subrayó–, al no dar importancia a la reacción moral que provocan estas acciones, demuestran su gran miopía, pues son incapaces de comprender que esta reacción acabará por derrotarles».

El segundo elemento de la respuesta al terrorismo expuesto por el cardenal Ruini es «el rechazo a entrar en una lógica que en cierto sentido sea semejante a la que inspira el terrorismo».

En particular –indicó–, el terrorismo no puede llevar a renunciar a «esa ética del amor fraterno, sin fronteras de razas, culturas, o de religiones, que en el Evangelio de Jesucristo se expresa con la fuerza más grande».

«Tenemos que estar atentos, por tanto, ante los riesgos del odio y de la intolerancia, particularmente en estos momentos con los musulmanes –advirtió–: ceder a esto significaría, en realidad, apoyar los designios de los terroristas».

El tercer aspecto de una respuesta, indicó, se basa en «la unidad de objetivos y la solidaridad sincera y activa en la prevención, en la represión, así como en la eliminación de las causas del mismo terrorismo».

«Esto exige la unidad profunda de nuestro pueblo, si bien en la legítima diversidad de las visiones e interpretaciones culturales y políticas –indicó–. Implica, además, a nivel internacional, un progreso rápido y decidido en la realización de la Unión Europea y en la renovada cohesión entre las dos orillas del Atlántico».

«No es menos importante ni esencial una solidaridad más amplia, que sólo puede tener una expresión adecuada y plenamente autorizada en las Naciones Unidas, a pesar de sus límites actuales de estructura y capacidad operativa, y que debe involucrar en particular a las mismas naciones islámicas», reconoció.

«Éstas, ciertamente con nuestra ayuda concreta, sincera y de amplias miras, tienen verdaderamente la posibilidad de influir positivamente en el caldo de cultivo de este terrorismo, en primer lugar a nivel espiritual y cultural, pero también a nivel social y económico», aseguró el cardenal italiano.

«Occidente –advirtió por último el cardenal Ruini– debe evitar iniciativas que hagan más difícil esta tarea, ya de por sí sumamente comprometedora, de largo plazo, y debe ofrecer en particular toda su contribución para apagar el polvorín del conflicto árabe-israelí, encendido desde hace demasiado tiempo, con consecuencias nefastas».

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ZENIT Staff

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