GINEBRA, sábado, 13 marzo 2004 (ZENIT.org).- Dos nuevos informes de organizaciones vinculadas a las Naciones Unidas han dado luz sobre el debate actual sobre la globalización. El primero, hecho público el 24 de febrero, fue publicado por la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización. El grupo de 26 miembros, compuesto por académicos, políticos y representantes de diversas organizaciones, ha estado co presidido por el presidente de Finlandia, Tarja Halonen, y el presidente de Tanzania, Benjamin William Mkapa.

Su informe, «A Fair Globalization: Creating Opportunities for All» (Un globalización justa: crear oportunidades para todos», dice que la globalización necesita cambiar para ser más «justa e inclusiva». Entre los problemas puestos de relieve en el informe están los graves desequilibrios en la economía mundial y el fallo de la globalización a la hora de satisfacer las aspiraciones de muchos de «puestos de trabajo decentes y un futuro mejor para sus hijos».

El informe reconoce, sin embargo, que la globalización «ha abierto las puertas a muchas ventajas... ha promovido sociedades y economías abiertas y ha fomentado un intercambio más libre de bienes, ideas y conocimiento».

La comisión se formó a sugerencia de Juan Somavia, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En la nota de prensa que acompañaba el informe, Somavia afirmaba que la OIT había convocado la comisión para buscar una base común y hacer propuestas sobre temas que son el centro de «monólogos paralelos».

El informe ha sido el resultado de un proceso de dos años de consultas llevadas a cabo en más de 20 países. Entre los puntos comunes salidos de estos encuentros ha estado la preocupación por el empleo, las amenazas a las instituciones tradicionales como la familia y la escuela, y la preocupación por las reglas injustas que favorecen al poderoso. Otras preocupaciones han tocado los problemas relacionados con la migración y la necesidad de que la acción gubernamental fuera más efectiva.

Reformas necesarias
El informe decía que los problemas «no se deben a la globalización como tal sino a las deficiencias en su gobierno... Los mercados globales han crecido rápidamente sin un desarrollo paralelo de instituciones económicas y sociales, necesario para su buen y equitativo funcionamiento».

Para superar esta deficiencia la comisión proponía algunas reformas. Su informe pedía al gobierno de cada nación que respetara las necesidades e intereses de los demás a la hora de definir las políticas internas. Éste es el caso concreto de aquellos países que tienen gran poder de influencia sobre materias en el ámbito global.

El informe también pedía una mayor atención a los principios básicos de la democracia, la igualdad social, los derechos humanos y el imperio de la ley. Asimismo, observaba la necesidad de un marco institucional adecuado dentro de cada país que promueva la oportunidad y la iniciativa en una economía de mercado funcional.

Para permitir que se compartan los beneficios de la globalización de un modo más amplio, el informe pide que la gran economía informal sea conducida a la corriente principal de la economía por medio de políticas que garanticen los derechos tanto de la propiedad como de los trabajadores.

Se proponían algunos cambios en los sistemas globales que rigen el comercio y las finanzas. El informe pedía la reducción de las barreras de mercado para los bienes procedentes de los países en desarrollo, especialmente en aquellas áreas donde éstos últimos tienen una ventaja comparativa, como los productos textiles y agrícolas.

La comisión también observaba que los flujos financieros fronterizos han crecido de forma masiva, aunque el sistema sea inestable. Pedía también que se intensificaran los esfuerzos para tratar con la carga de la deuda de los países en desarrollo. Asimismo, el informe insistía en que los países más ricos incrementaran la ayuda internacional.

En cuanto a la coordinación de estos temas globales, el informe expresaba su confianza en el sistema multilateral en funcionamiento a través de la familia de instituciones de las Naciones Unidas. Y el informe pedía a instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio que fueran «más democráticas y más responsables de las personas», y dieran más peso a los intereses de los países en desarrollo.

Empresarios emprendedores
Un segundo informe sobre la globalización ponía hincapié en la importancia de los negocios privados para subsanar los desequilibrios económicos. «Unleashing Entrepreneurship: Making Business Work for the Poor» (Empresariado Emprendedor: Poner a trabajar a los Negocios a favor de los Pobres) fue presentado el 1 de marzo al Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan, por la Comisión de Sector Privado y Desarrollo.

La comisión, co presidida por el primer ministro canadiense, Paul Martín, y el anterior presidente mexicano, Ernesto Zedillo, fue convocada por el Secretario General hace nueve meses para examinar los obstáculos al desarrollo en los sectores más pobres de los países en desarrollo. La comisión se componía de 15 miembros, tomados de los negocios, economías en desarrollo y gobiernos.

El informe forma parte de la estrategia para lograr las Metas de Desarrollo del Milenio para el 2015. Estas metas se adoptaron durante en un encuentro de jefes de estado y de gobierno de septiembre del 2000, en las Naciones Unidas en Nueva York.

Para explicar por qué la comisión pensó necesario dar prioridad al papel de la empresa privada, el informe observa que la inversión privada interior sumaba una media del 10% al 12% del producto interior bruto en los años 90, comparado con el 7% de la inversión pública doméstica y el 2% al 5% de la inversión extranjera directa. Además, una vez que se examinan los recursos informales, como el valor potencial de la tierra, los activos internos que pueden sumarse son mucho más grandes que las alternativas.

El primer ministro Martín, hablando en una conferencia de prensa para presentar el informe junto a Annan y Zedillo, afirmó, «Durante demasiado tiempo, los especialistas en desarrollo han pasado por alto o minusvalorado el papel del empresariado en la creación de la riqueza económica, aportando empleo, y en el aumento de la productividad. Los gobiernos que busquen levantar a su gente de las condiciones crónicas de pobreza deben centrarse en las condiciones que permitan florecer a los empresarios locales».
Pasos necesarios

La urgencia de actuar quedó ilustrada por los datos del informe que indican que 4.000 millones de personas en el mundo ganan menos de 1.500 dólares al año. El sector privado puede aliviar esta pobreza, establece el informe, «al contribuir a la riqueza económica y dar la posibilidad a los pobres de proveerse con una mayor gama de bienes y servicios con menos coste». Esto no sólo creará más empleos y crecimiento de ingresos, sino que también mejorará la calidad de vida.

Un punto de reforma común al informe de la OIT es la necesidad de llevar al sector informal de los negocios a la corriente económica y legal principal. Para hacerlo, es necesario eliminar algunos obstáculos. El informe el «Empresariado Emprendedor» observaba que quienes ya forman parte de esta corriente principal están con frecuencia sometidos a demasiados impuestos y regulaciones y los requisitos gubernamentales son complejos y costosos.

Entre otras reformas recomendadas en el informe:

-- La empresa privada necesita acceso a la financiación, el conocimiento y las habilidades y un campo de juego para las empresas que compitan en el mercado interior.

-- Es necesario simplificar las regulaciones que afectan a la entrada, actuación y salida de la empresa privada.

-- Los gobiernos en l os países en desarrollo deben crear un ambiente que conduzca a la actuación e inversión en el que toda empresa privada (interna, extranjera, con conexiones políticas o no) pueda florecer sin miedo o favores. Esto implica un ambiente social estable, así como normas de competencia, aplicación eficaz de las mismas y una buena política económica.

-- Es necesario que los gobiernos establezcan sistemas legales y judiciales que funcionen correctamente para proteger los derechos de propiedad y resolver las disputas contractuales.

-- Es necesario facilitar el movimiento de capital privado, aunque la liberación de los flujos de capital requiere gran prudencia.

-- El sector privado, por su parte, necesita centrarse más en el gobierno corporativo y la transparencia.

El informe no dejó de lado la responsabilidad de las naciones más ricas de ayudar a los países en desarrollo. Pidió un aumento en la ayuda al desarrollo y una reforma del sistema de comercio global para proporcionar oportunidades justas a los productores de los países en desarrollo. También mencionaba la necesidad de una mejor coordinación entre las instituciones de desarrollo multilaterales y bilaterales.

Sin embargo, observaba el informe, la «responsabilidad primaria de lograr un desarrollo creciente y equitativo reside en los países en desarrollo». Para miles de millones de personas, hacer frente a esta responsabilidad es una tarea urgente.