Portavoz franciscano: La sentencia israelí sobre el Muro, una «espada de doble filo»

El padre David Jaeger analiza la decisión judicial

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JERUSALÉN, jueves, 1 julio 2004 (ZENIT.org).- «Una espada de doble filo»: así califica el portavoz de la Custodia de Tierra Santa, el padre David Jaeger la decisión de la Corte Suprema de Israel del miércoles que obliga al gobierno a modificar el trazado del muro defensivo a su paso por Modiin, en la periferia noroeste de Jerusalén.

Para el tribunal, el trazado del muro en esa zona «viola fuertemente el derecho de la población y su libertad de movimientos» y «la vida de la gente está severamente perjudicada».

De ahí que 30 de los 40 kilómetros de muro previstos en Modiin tengan que ser anulados y que los militares deban planificar un nuevo recorrido que permita a los 35 mil palestinos residentes vivir y trasladarse libremente.

«El recorrido actual rompe el delicado equilibrio entre la obligación de los militares de salvaguardar la seguridad y la obligación de proveer a las necesidades de la población», afirma la Corte Suprema israelí.

La decisión judicial responde a una petición presentada por el abogado Mohammed Dahla en representación de los ciudadanos palestinos de los pueblos de Beit Surik, Bidu, Kattanah, Beit Lakiya y Beit Ikasa.

La construcción del muro comenzó en agosto de 2002. El gobierno israelí lo considera necesario para poner fin a los atentados suicidas procedentes de los territorios ocupados. Los palestinos se oponen a esta barrera porque no respeta el límite de la «línea verde» y restringe gravemente sus desplazamientos diarios.

Para el portavoz de la Custodia franciscana de Tierra Santa, el padre David Jaeger, «la decisión de la Corte Suprema de Israel es una espada de doble filo».

«Por un lado representa una importante derrota para la cúpula militar, porque niega que el trazado del muro sea el único compatible con las exigencias de seguridad», explicó a los micrófonos de «Radio Vaticana».

«Pero por otro lado, no niega la legitimidad del muro en cuanto tal –alertó–. Y justamente al deslegitimar una parte del trazado del muro la Corte podría ayudar al gobierno a defenderse de las críticas externas».

El religioso subrayó que «es casi imposible describir plenamente» los trastornos que ocasiona el muro: «separa a los campesinos de sus campos, a los niños de la escuela, a los empleados de sus puestos de trabajo, a los enfermos del hospital».

«El muro penetra en el interior del tejido vivo de comunidades enteras y lo parte –describió–. Además, a lo largo del trazado, hay poblaciones que se podrían encontrar efectivamente rodeadas por el muro o aisladas en un ghetto. Es un escenario frecuentemente surrealista».

En el contexto cristiano, «el muro entra en varios conventos, jardines y propiedades» y «tal como actualmente está proyectado partiría el Monte de los Olivos, el Santuario de la Tumba de Lázaro en Betania. La casa de Lázaro, María y Marta se quedaría fuera de Jerusalén» y «por lo tanto se haría inaccesible».

«En estos días continúan los esfuerzos de persuasión. Hay miembros del Congreso americano que trabajan en ello, así como la Casa Blanca. Están intentando convencer a Israel de que evite estos símbolos de la presencia cristiana», concluyó.

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ZENIT Staff

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