Apoyo de obispos y empresarios a la presidenta de Filipinas en la lucha anti-corrupción

MANILA, miércoles, 7 julio 2004 (ZENIT.org).- La presidenta de Filipinas ha pedido a su gobierno que trabaje estrechamente con la Conferencia de Obispos y Empresarios («Bishops-Bussinessmen’s Conference», BBC) del país para que elaboren programas anticorrupción que incorporen las propuestas de este grupo.

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Encabeza los programas anticorrupción de la BBC la formación específica en este fenómeno de fiscales e investigadores.

En su intervención del lunes pasado, ante la 28º asamblea general de la BBC en Pasay City, la recién reelegida presidenta Gloria Macapagal Arroyo dio la bienvenida a los esfuerzos de los obispos católicos y de la comunidad empresarial por ayudarla en la lucha contra la corrupción en la burocracia.

De ello se han hecho eco los medios de comunicación filipinos, como «The Manila Bulletin», que señala que tanto la clase empresarial como la Iglesia en Filipinas consideran que la corrupción es la causa principal de pobreza en el país –más de la mitad de sus 84 millones de habitantes vive con 2 dólares diarios–.

La presidenta filipina declaró que ha encargado a dos cercanos colaboradores, el secretario ejecutivo Alberto Romulo y el jefe del personal presidencial Rigoberto Tiglao, trabajar codo a codo con Iglesia y empresas para derrotar el fenómeno de la corrupción.

Describió a Romulo como la «personificación de la integridad» y reconoció de Tiglao sus esfuerzos en medidas para mejorar la transparencia en el gobierno.

«Trabajaré con diligencia en los próximos seis años para combatir la corrupción», prometió Macapagal Arroyo, e invitó a la BBC a restablecer los observatorios que creó hace un tiempo para controlar la efectiva aplicación de los proyectos comerciales y empresariales y identificar la existencia de eventuales fraudes.

Igualmente expresó que tiene intención de hacer transparentes y accesibles al público todos los contratos para proyectos gubernativos o en el sector privado.

Consciente de que la erradicación de la cultura de la corrupción no será sencilla y que «llevará tiempo, persistencia metódica y determinación colectiva para tener éxito», sugirió como medida anti-corrupción a largo plazo el establecimiento de programas de educación en los valores para la juventud.

En su discurso del miércoles pasado, fecha en que inició su mandato presidencial, Macapagal Arroyo prometió que perseguiría la corrupción en el sector público, el tráfico de influencias y el fraude fiscal.

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ZENIT Staff

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