Tras la represión vietnamita, los «Montagnard» refugiados en Camboya corren peligro

Se trata de un pueblo en gran parte cristiano

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PHNOM PENH, viernes, 9 julio 2004 (ZENIT.org).- El primer ministro camboyano Hun Sen está dispuesto a enviar militares a la selva del noreste para desalojar a más de dos centenares de «Montagnard», minoría de Vietnam central en la que prevalecen los cristianos.

Los refugiados huyeron de su país después de que la policía reprimiera violentamente en abril su manifestación para pedir la devolución de tierras confiscadas y liberad religiosa (Zenit, 21 de junio de 2004).

Fuentes en las tribus locales aseguran a «The Cambodia Daily» que más de 250 «Montagnard» podrían estar escondidos a lo largo de la frontera y que muchos se encuentran gravemente enfermos. Desde hace meses, viven en la jungla camboyana alimentándose de tubérculos, bebiendo agua de lluvia y enfrentándose a la malaria.

A pesar de que grupos de «Montagnard» han sido fotografiados y entrevistados por enviados del citado diario, el gobierno de Hun Sen niega su presencia, según denuncia «AsiaNews».

El martes pasado, el primer ministro declaró que las noticias sobre los «Montagnard» ocultos en la jungla son falsas, pero añadió que grupos de la minoría étnica llegados a Camboya podían representar un peligroso movimiento separatista.

«Debemos valorar si son inmigrantes ilegales o si quieren formar, escondiendo sus asentamientos, una zona autónoma. Si así fuera, usaremos incluso la fuerza para impedirlo», declaró.

También hizo saber que su gobierno permitiría al Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas abrir una oficina en el noreste del país, mientras la zona no sea utilizada como campo de refugiados, si bien negó la posibilidad de abrir uno en Phnom Penh para dar asilo a prófugos.

En cambio la semana pasada, el rey Norodom Sihanouk, en exilio voluntario en Pyongyang, lanzó un llamamiento para que los refugiados recibieran asistencia humanitaria. Funcionarios de la corte visitaron la gran zona fronteriza durante el fin de semana, pero tras cuatro horas de recorrido declararon que no habían localizado a nadie a quien distribuir el arroz y las medicinas ordenadas por el rey.

«Los habitantes de los pueblos nos tienen miedo y no hablan. Necesitamos informadores que nos indiquen dónde están escondidos los “Montagnard”, pero por ahora es difícil dar con ellos», explicó Um Em, subsecretario de Estado en palacio y miembro de la expedición.

Al respecto se están movilizando también organizaciones humanitarias y de defensa de los derechos humanos, a excepción –apunta «AsiaNews»– de Cruz Roja camboyana: liderada por Bun Rany, esposa de Hun Sen, considera las ayudas a los prófugos fuera de sus competencias y se limita al socorro de las víctimas de los desastres naturales.

Miembros de grupos en favor de los derechos humanos, locales e internacionales, han criticado al gobierno camboyano y advierten que si no reciben ayuda en breve plazo, los «Montagnard» en la jungla podrían morir de hambre.

Por su parte, la organización internacional para la defensa de los derechos humanos «Human Rights Watch» (HRW), a finales del pasado mayo, pidió la apertura de una investigación sobre los sucesos de abril y ha presionado al gobierno de Hun Sen para que suscriba la Convención de Ginebra de 1951 respecto a las condiciones de los refugiados y para que permitiera a la Comisión de la ONU para los Refugiados trabajar en el noreste del país.

HRW –con sede en Nueva York– reconoció que «atravesar la frontera no es solución para los “Montagnard”. Vietnam y Camboya han intensificado los controles a lo largo de la frontera y esta última sigue rechazando por la fuerza a todo “Montagnard” que pide asilo».

La postura de Vietnam no es distinta. El gobierno ha negado la existencia de refugiados «Montagnard» y en las semanas de la última manifestación impidió la entrada en la región central de los altiplanos a agencias de prensa e informadores.

En 2001, después de actos represivos del gobierno vietnamita, los Estados Unidos garantizaron asilo y el estatus de refugiados políticos a cientos de «Montagnard» huidos a Camboya.

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ZENIT Staff

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