Aumenta la lista negra de las violaciones de la libertad religiosa

El departamento de Estado USA se centra en Arabia Saudí

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WASHINGTON, sábado, 9 octubre 2004 (ZENIT.org).- El 15 de septiembre el departamento de Estado norteamericano publicaba su sexto informe anual sobre libertad religiosa, que cubre el periodo de 12 meses anterior al 30 de junio. El documento observa que casi todas las naciones han firmado uno o más acuerdos internacionales comprometiéndose a respetar la libertad individual de pensamiento, conciencia y creencia.

«En la práctica, sin embargo, esta libertad suele restringirse, sufrir abusos o negarse, y muchas personas siguen sufriendo únicamente por seguir los dictados de su conciencia», sostenía el informe.

Una de las particularidades del informe de este año ha sido la inclusión de Arabia Saudí en la lista de países donde la persecución religiosa es particularmente dura. El Acta para la Libertad Religiosa Internacional que ordena la elaboración anual del informe también exige que el departamento de estado determine qué países han cometido violaciones particularmente graves de la libertad religiosa. Éstos son designados después como un País de Especial Preocupación.

Cinco países continúan estando en la lista: Birmania, China, Irán, Corea del Norte y Sudán. Se han añadido tres más: Arabia Saudí, Eritrea y Vietnam. John Hanford, embajador para la libertad religiosa, explicaba en una conferencia de prensa que el gobierno de Arabia Saudí «ordena la uniformidad religiosa de manera rígida».

Arresto y tortura
Los no musulmanes no son los únicos que sufren en Arabia Saudí. Aquellos musulmanes que no pertenecen a la rama Wahabí del Islam, favorecida por el gobierno saudí, «se enfrentan a la discriminación y en ocasiones a graves restricciones en la práctica de su fe», afirmaba Hanford.

El gobierno prohíbe cualquier actividad pública religiosa de los no musulmanes. «Los creyentes no musulmanes corren el riesgo de arresto, prisión o deportación por llevar a cabo actividades religiosas que atraigan la atención oficial», observaba.

El informe mismo observaba que «hay frecuentes casos de predicadores de las mezquitas, con sueldos pagados por el gobierno, que utilizan un violento lenguaje anti judío y anti cristiano en sus sermones». Además, los no musulmanes «se arriesgan al arresto, prisión, flagelación, deportación y en algunos casos la tortura por llevar a cabo actividades que atraigan la atención oficial».

En cuanto a los otros dos países añadidos este año a la lista de especial preocupación, Hanford explicaba que el gobierno de Eritrea, desde el 2002, ha clausurado cualquier actividad religiosa fuera de los cuatro grupos oficialmente reconocidos. Más de 200 protestantes y Testigos de Jehová permanecen en prisión por su fe, afirmaba. «Se ha informado de que ha algunos han sufrido graves torturas y han sido presionados para que renuncien a su fe y muchos otros han sido detenidos e interrogados», añadía Hanford.

En Vietnam, explicaba que al menos 45 creyentes permanecen en prisión, incluyendo budistas, católicos, protestantes, y de las religiones Hoa Hao y Cao Dai. Se ha usado presión, e incluso fuerza física contra muchas minorías étnicas protestantes en un intento de hacerles renunciar a su fe, afirmaba Hanford. Además, se han clausurado cientos de iglesias y lugares de culto en las zonas montañosas centrales.

«Enemigos del Estado»
El informe agrupa a cierto número de países considerados como «regímenes totalitarios y autoritarios», donde las autoridades buscan controlar el pensamiento y la expresión religiosos. «Tales regímenes consideran algunos o a todos los grupos religiosos como enemigos del estado debido a su contenido religioso», afirma el informe. Entre estos países están los siguientes:

— Birmania: El gobierno es culpable de «violaciones particularmente graves de la libertad religiosa», según el departamento de estado norteamericano. Esto incluye infiltrarse y controlar los encuentros y actividades de las organizaciones, desalentando o prohibiendo a las religiones minoritarias el construir nuevos lugares de culto, y la promoción coercitiva del budismo.

— China. «Sigue siendo pobre el respeto del gobierno por la libertad de religión y por la libertad de conciencia», según el informe. La situación varía de región a región, pero los miembros de las organizaciones protestantes y católicas no registradas «han estado sujetos a restricciones, incluyendo la intimidación, el acoso y la detención».

— Cuba. El ministerio del interior de la isla practica de forma regular «la supervisión, infiltración y hostigamiento contra los grupos religiosos, el clero y los laicos». Asimismo, las autoridades restringen la importación y distribución de literatura y materiales religiosos y controlan las publicaciones eclesiales. El gobierno casi nunca autoriza tampoco los permisos de construcción de iglesias. Ni se permite a las iglesias que establezcan escuelas, universidades, hospitales o clínicas.

— Laos. Las autoridades continúan ejerciendo intolerancia hacia las religiones minoritarias, especialmente las denominaciones protestantes, observaba el informe. Se ha forzado a algunos cristianos a renunciar a su fe, mientras otros han sido arrestados. La ley permite detener a la gente por largos periodos sin juicio, según el departamento de estado. Y alguien arrestado o condenado por crímenes religiosos tiene poca protección ante la ley, indicaba el informe.

— Corea del Norte. «No existe libertad religiosa genuina, y han continuado las violaciones particularmente graves de la libertad religiosa», es la descripción ofrecida por el informe. Además de la represión grave de los grupos religiosos no autorizados, «hay informe no confirmados de muertes de miembros de las iglesias cristianas clandestinas». Quienes han abandonado el país también afirman que los cristianos son encarcelados y torturados por leer la Biblia y hablar sobre Dios.

Discriminación y hostigamiento

El informe agrupaba a otra serie de países en donde las minorías religiosas se enfrentan a hostilidad y represión.

— Irán. Se ha informado de «prisión, hostigamiento, intimidación y discriminación basada en sus creencias religiosas» contra miembros de minorías como los musulmanes sunníes, los bahais, los judíos y los cristianos. Los problemas a los que se enfrentan las minorías son particularmente evidentes en áreas como el empleo, la educación y el hogar.

— Pakistán. La constitución exige que las leyes sean consecuentes con el Islam, y el «gobierno no puede en muchos aspectos proteger los derechos de las minorías religiosas», alega el informe. Se atribuyen más de 100 muertes a la violencia sectaria durante el periodo de referencia del informe. Asimismo, hay informes de que hindúes y cristianos han sido secuestrados y convertidos a la fuerza.

— Sudán. «Hay graves restricciones para los no musulmanes, los musulmanes no árabes, y los musulmanes de tribus o sectas no asociadas con el partido en el poder», establece el informe. El último permiso para construir una iglesia dado por las autoridades a grupos no musulmanes fue por 1975. Y muchos no musulmanes indican que son tratados como ciudadanos de segunda clase cuando acuden a los trabajos y contratos del gobierno, observa el informe.

— Turkmenistán. A pesar de algunas mejoras durante el pasado año, el departamento de estado ha acusado al gobierno de seguir manteniendo un control estricto sobre la práctica de la religión. Las autoridades determinan las citas de los líderes tanto de los grupos ortodoxos rusos como de los musulmanes sunníes. Además, el gobierno debe aprobar toda instrucción religiosa. Las leyes también restringen la libertad de reunión y culto en privado.

— Uzbekistán. La ley que rige la actividad religiosa «contraviene las normas internacionalmente reconocidas», observa el informe. Hay graves res
tricciones al proselitismo, a la importación y distribución de literatura religiosa, y al ofrecimiento de instrucción religiosa privada.

Puntos a favor
El informe continúa con una lista incluso más larga de países que practican la represión religiosa de alguna manera. Sin embargo, también observa que algunas naciones han tenido mejoras significativas el pasado año.

En Afganistán, la constitución ratificada en enero contiene disposiciones que ayudan a asegurar la libertad religiosa. Asimismo, en las escuelas se han cambiado el curriculum y los libros de texto, para eliminar puntos de vista extremistas.

En la India, el anterior gobierno, dirigido por el Partido Bharatiya Janata, había comenzado a dar pasos hacia la tolerancia de las minorías. El nuevo gobierno, en el poder desde últimos de mayo, ha prometido respetar tanto el gobierno secular como la tolerancia religiosa, y prestar especial atención a los derechos de las minorías religiosas.

Se informa de mejoras más importantes en Georgia y Turquía y otros países, aunque los creyentes minoritarios de estos países todavía se enfrentan a problemas. Demasiado a menudo, la total libertad religiosa es sólo una esperanza.

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ZENIT Staff

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