OTTAWA, martes, 15 febrero 2005 (ZENIT.org).- Confirmando una vez más su propio apoyo al matrimonio, la Conferencia Episcopal canadiense ha pedido a los católicos que hagan lo mismo, exponiendo a los líderes su postura.

En una carta pastoral, el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Brendan O’Brien, escribe: «Los obispos católicos de Canadá están unidos en la convicción de que el matrimonio es la única relación esencial y fundamental entre un hombre y una mujer».

«Por este motivo, los obispos de Canadá reafirman su oposición a la propuesta redefinición del matrimonio, como han declarado ya en varias ocasiones, además de las declaraciones individuales de cardenales y obispos canadienses, y de las de muchos otros ciudadanos canadienses», afirma la una carta difundida el Miércoles de Ceniza (Cf. www.cccb.ca).

Con la intención de exhortar a los fieles a actuar, el arzobispo O’Brien escribe: «Como ciudadanos canadienses, tenéis no sólo el derecho, sino la responsabilidad de informar a vuestros representantes políticos y a los líderes del Gobierno acerca de vuestras convicciones sobre el matrimonio y las cuestiones sociales implicadas en su definición y naturaleza».

El prelado subraya los efectos sociales negativos de la redefinición del matrimonio que llega a incluir las uniones homosexuales, afirmando: «La redefinición del matrimonio que ha sido propuesta no sólo choca contra la fe y la práctica de los católicos y de otros canadienses, sino que tiene también enormes implicaciones sociales y civiles para todos».

Respondiendo a los argumentos en favor de la redefinición del matrimonio, el arzobispo de St. John escribe: «En lugar de unir a los canadienses en el respeto por la dignidad de las personas homosexuales, la propuesta redefinición del matrimonio lleva a divisiones en su intento de imponer una uniformidad en el logro de la igualdad».

«La propuesta redefinición no es un paso adelante sino una ruptura definitiva con la historia humana y con el significado y la naturaleza del matrimonio».

El arzobispo O’Brien comenta también la postura de la máxima autoridad judicial sobre este asunto: «El Tribunal Supremo de Canadá no ha dicho que la propuesta redefinición del matrimonio sea necesaria para adecuarse a la Carta de Derechos y Libertades de Canadá, ni sugiere tampoco que la definición tradicional de matrimonio sea contraria a la Carta».

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